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Dispositivos mediáticos: los casos de las tapas de revistas en papel y en soporte digital n° 9
dic.2011
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Otra vuelta de leva a la noción de operaciones




María Elena Bitonte
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Abstract

 

El recorrido que propongo tiene el objetivo de explorar una aproximación que concilia la capacidad empírica para el abordaje de materiales concretos y la capacidad formal para describirlos a partir de un modelo que, a diferencia de los derivados de lógica y la lingüística tradicionales (consagrados gracias a la implantación de  métodos descriptivos y clasificatorios) se ocupa de las condiciones de empleo del lenguaje.    

El propósito de este trabajo es, entonces, tratar de hilvanar algunos puntos de una teoría notablemente original y que asombrosamente no ha tenido la merecida difusión en Argentina, considerando que Antoine Culioli es uno de los nombres más importantes de la lingüística del siglo XX e inspirador de una generación de reconocidos lingüistas, semiólogos, lógicos, psicólogos, antropólogos e investigadores de múltiples campos. 

 


Palabras clavetop

operaciones, invariancia, representación, referenciación, regulación

Abstract en ingléstop

 

Another cam turn to the notion of operations

 

The course I propose has the goal to explore an approximation which harmonizes the empirical capacity to deal with concrete materials and the formal capacity to describe them from a model which, oppositely to the derivated ones from traditional Logic and Linguistics (consacred thanks to implantation of descriptive and classificatory models) deals with the conditions of the use of language.        

The purpose of this paper is, then, to try to baste some points of a notably original theory that amazingly has not had its deserved diffusion in Argentina, considering that Antoine Culioli is one of the main names of XXth century's Linguistics and the inspirator of a generation of well-known linguists, semiologists, logicists, psychologists, anthropologists and researchers in multiple fields.

 


Palabras clavetop

operations, unvariancy, representation, referenciation, regulation

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Otra vuelta de leva a la noción de operaciones[1]

 

1. Nota preliminar

 

1 En un artículo anterior (Bitonte, 2009) me referí a la noción de operaciones, destacando las ventajas de su instrumentación para el estudio del lenguaje verbal y no verbal. Entonces, si  bien aludí a la teoría de la enunciación Antoine Culioli, la mención había sido tangencial, como para situar un antecedente epistemológico de algunas de las aproximaciones teóricas que iba a tomar como objeto (las de Eliseo Verón y Sophie Fisher).  En cuanto a Nelson Goodman, otro de los autores que abordé en el mencionado trabajo, el interés de su inclusión residía en que formaba parte del vasto conjunto de modelos teóricos que trataron de dar cuenta de la relación entre pensamiento, lenguaje y experiencia[2]. En esta ocasión, voy a hacer un ejercicio inverso, es decir, voy a partir de la Teoría de las Operaciones Enunciativas (T.O.E.) de Antoine Culioli que, al relacionar lenguaje, modos  de funcionamiento cognitivo y producción social del sentido, permite articular el estudio del lenguaje con sus condiciones de producción y reconocimiento. Esto me permitirá dar cuenta de hasta qué punto la noción de operación, siendo el eje organizativo del modelo de Culioli, se convirtió en uno de los fundamentos teóricos de primer orden en la producción de los semiólogos Eliseo Verón y Sophie Fisher.

 

 

2. El hombre


2 Antoine Culioli nació en 1924 en Marsella, donde realizó sus estudios básicos. Proveniente de una familia humilde de origen corso, cursó el bachillerato en Marsella y se inició en el estudio del inglés, lo que le permitió empezar a defenderse laboralmente. Luego obtuvo una beca en L’ École Normale Supérieure, institución creada para la instrucción pública durante la Primera República Francesa donde, hasta hoy, sigue dictando sus cursos. La aprobación del concurso le acreditaba, automáticamente, un sueldo, lo que le permitió costear sus estudios de lingüística. Se especializó en la filología de las lenguas germánicas y luego de su agregación, obtuvo un puesto fijo como profesor de inglés.

 

3 Con  una formación muy amplia en filosofía, lógica, psicoanálisis y antropología, su labor incluyó una producción teórica inmensa, un trabajo docente infatigable y además, la fundación de varios organismos de enseñanza especializados: es co-fundador de la Universidad Paris VII (1969); fundador en la misma universidad, del Département de Recherches Linguistiques (1972) y fundador del laboratorio de lingüística formal del CNRS (1976), donde se desempeñó hasta 1991. En  2002 obtuvo el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Lausanne y en 2010, el de la Universidad de Atenas.

 

4 Entre sus principales libros, se pueden mencionar: 1990, Pour une linguistique de l'énonciation. Opérations et représentations, tome I, Paris, "HLD", OPRYS; 1999, Pour une linguistique de l'énonciation: formalisation et opérations de repérage, tome II, Paris, "HLD", OPHRYS; 1999, Pour une linguistique de l'énonciation, tome III: Domaine notionnel, Paris, "HLD", OPHRYS; 2005, Variations sur la rationalité, Cahiers de l’ ILSL, Hors-série, juin. En colaboración: 2002, Variations sur la linguistique, Entretiens avec Frédéric Fau, Préface et notes de Michel Viel, Klincksieck; 2005, Antoine Culioli- Claudine Normand, Onze rencontres sur le langage et les langues, Paris, "HLD", OPHRYS. Y recientemente editado en Argentina: 2010, Escritos, Buenos Aires, Santiago Arcos.

 

 

3. El campo de cultivo de la T.O.E. en Francia

 

5 La época de formación de Antoine Culioli coincidió con un momento de fulgor estructuralista en la universidad francesa, cuyo responsable máximo en lingüística era André Martinet, director de estudios en la Escuela Práctica de Altos Estudios y de la cátedra de Lingüística General en La Sorbona entre las décadas del ‘40 y del ‘60. En el ámbito universitario había mucha desconfianza hacia la innovación, no obstante, existían reductos donde se desempeñaban los lingüistas que propugnaban algún tipo de renovación (germanistas, hispanistas y anglicistas como Culioli). Estos lugares se fueron convirtiendo poco a poco, en espacios de resistencia. Así, a mediados de los años ´60, se conformó un movimiento del que participaron numerosos intelectuales, que confrontó a esa lingüística que había logrado su hegemonía a fuerza de ejercer un análisis ilusoriamente científico y sesgadamente funcionalista, dejando a cargo de otras disciplinas aquello que iba echando bajo la alfombra.

 

6 Fue entonces cuando, a través de una serie de encuentros más o menos formales y de la publicación de artículos especializados -cuyos órganos de divulgación eran principalmente, las revistas Langages y Communications- estos intelectuales desplazados del sistema oficial de enseñanza (entre los que se contaban, entre otros, Benveniste, Ducrot, Pecheux, Barthes, Metz, Greimas, Genette, Bourdieu, Bresson, Grize y el propio Culioli) comenzaron a diseñar  nuevos encuadres sobre los estudios del discurso[3].

 

7 En ese escenario se abrió el juego a toda una serie de nociones -sin las cuales hoy no podríamos imaginar el análisis del discurso, como discurso, interacción, diálogo, anáfora, enunciación, modalización, preconstruidos, la misma noción de noción -marca registrada de Antoine Culioli- entre otras que caracterizaron el viraje de las ciencias del lenguaje y que conformaron el nudo de problemas que hoy ocupan no sólo a la lingüística sino también a la semiótica y al análisis de los discursos sociales.

 

8 En medio de esta proliferación viral de "cuerpos extraños", surge el BCG. En el prólogo a los Escritos de Antoine Culioli, Sophie Fisher, recuerda el ya legendario seminario dictado entre 1965 y 1968 en l’ École Pratique de Hautes Études. El curso tomó ese nombre atípico, no de la vacuna contra la tuberculosis sino de las iniciales de quienes lo dictaban: François Bresson (psicoanalista, estudioso de los procesos cognitivos del lenguaje)[4], Antoine Culioli (lingüista) y Jean Blaize Grize (lógico y matemático suizo, promotor de la lógica natural)[5]. El seminario sirvió para ampliar el campo de los estudios del lenguaje hacia una interdisciplina que integró los dominios cognitivo,  lingüístico y social.

 

 

4. La teoría y el método

 

9 Los modelos teóricos crean un lenguaje que permite referir su objeto, ofreciendo los elementos formales y metodológicos que construyen la articulación entre sus propios sistemas de representación y la experiencia. Al hacerlo, crean mundos posibles o, en términos de  Culioli (2010, p. 45) "La teoría hace aparecer fenómenos"[6]. De manera que, toda vez que nos enfrentamos con un modelo teórico podemos, con todo derecho, interrogarlo acerca de la relación entre su metalenguaje y los fenómenos que describe (o inventa). En este sentido, la teoría de Antoine Culioli no se incomoda frente a la pregunta por la relación entre lenguaje y mundo porque, desde su perspectiva, no hay adentro y afuera del lenguaje: se parte del estudio del lenguaje para reestablecer la relación recíproca con el mundo (cfr. Fisher, 1999:54).

 

10 Como queda dicho, la T.O.E. está centrada en las operaciones de producción de sentido. Una frase que define bien el propósito de esta aproximación es: "A lo largo de este desarrollo, quisiera hacer aparecer detrás de la marca textual, un juego de operaciones completas por medio de consideraciones metalingüísticas tan poco técnicas como sea posible" (Culioli, "Je veux!", citado por Franckel, Jean-Jacques, 2005, "Forme"). 

 

11 De esta manera, en tanto que la actividad del lenguaje es concebida como el resultado de una serie de operaciones enunciativas, el trabajo del analista consiste en reconstruirla a través de las huellas que estas dejan en las superficies discursivas. ¿Cómo procede el análisis? La T.O.E. no trabaja sobre ejemplos fabricados artificialmente, fuera de la situación interlocutiva real, sino sobre ocurrencias, es decir, sobre observables concretos[7]. Estas ocurrencias del lenguaje natural son un insumo fundamental sobre el que Culioli desarrolla no sólo su producción escrita sino también la reflexión en sus cursos, donde sus cuadernos de notas y las intervenciones de estudiosos provenientes de distintas partes del mundo y de distintas especialidades aportan la materia prima de su especulación.

 

12 Así, dada una ocurrencia, se procede a un análisis contrastivo con sus distintas posibilidades de aparición. Supongamos, para tomar un ejemplo aportado por Franckel (2005): una visita formal, una visita de cortesía, una visita de pura forma, una visita que de tal no tiene sino el nombre, etc.).  La ocurrencia nos hace ver que aunque una idea se estabilice de determinado modo, la misma hubiera podido dar lugar a múltiples posibilidades de concreción. El principio que rige el modelo es la proliferación, la generatividad del lenguaje, con su deformabilidad y estabilidad inherentes (Culioli, 2010: 109-117). Principio, este, interesante para observar la construcción de los objetos de discurso, tal como se puede ver en el siguiente caso relevado por Eliseo Verón, en el que da cuenta de variadas expresiones que usaron diversos diarios nacionales  para designar la crisis financiera internacional en el 2008:

"crisis económica global", "derrumbe", "terremoto", "al borde del colapso", "tormenta", "debacle", "incendio", "tembladeral", "nubes oscuras", "huracán", "deudas tóxicas", "turbulencias", "entidades hundidas en el pantano", "honda expansiva", "tsunami", "parálisis de los vasos capilares del sistema", "jornada aciaga", "hundirse sin remedio"[8].

 

13 Lo que se obtiene con este procedimiento, es un corpus, es decir, un campo de fenómenos posibles al que se denomina "problema". Este conjunto exhibe algunas propiedades de las operaciones de referenciación visibles en las designaciones que usaron los medios de comunicación de la época.  Como se ve, todas las ocurrencias tienen en común el hecho de nombrar la crisis económica como si fuera un fenómeno climatológico. Con esto se constata una  operación de naturalización de la crisis, que emerge como algo imposible de pronosticar o como una especie de castigo divino, pero sobre todo, sin responsables. Los discursos de la crisis son  - según el análisis que hace Verón- síntoma de otro discurso: aquellos que circularon tres años antes, en ocasión de la catástrofe del Huracán Katrina (Nueva Orleans, 2005), cuando, tampoco el gobierno de George Bush mostraba una política proactiva. Corolario: el problema sólo se revela como tal en la inter-discursividad. Dicho esto, continuemos este breve paseo exploratorio, visitando algunos otros parajes de la T.O.E.

 

5. Invariancia

 

14 La primera noción a la que propongo asomarnos es la de invariancia. Variación e invariante son conceptos metodológicos claves del programa de investigación de Culioli. Pero a diferencia del programa estructuralista, que procede por un mecanismo de búsqueda de regularidades en la lengua, la originalidad de la concepción culioliana es que lo invariante no es constante. Lo invariante varía o, como dice Sarah de Vogüé, "es lo que está condenado a variar" (2005, p. 311). El aoristo, el plural, la negación, la pasivización no son lo mismo en todas las lenguas, no hay una correspondencia exacta para cada una en otra lengua y justamente, la recomendación es no limar las diferencias sino, al contrario, maximizar su descripción. Podríamos decir que este, más que la manía de un filólogo de formación, es el gesto propio de quien sigue un paradigma indiciario. Su pregunta de partida es ¿qué es lo común en la diversidad de los lenguajes y que permite si no la traducibilidad, por lo menos un marco de entendimiento mutuo?

 

15 Culioli es un políglota que no se dedica al estudio de la lengua sino de las lenguas. Esa condición, probablemente, le permitió indagar las operaciones del lenguaje a través de la diversidad de las lenguas naturales y reparar en el hecho de que cada lengua maneja sus estándares de estabilidad y variación. Nótese hasta qué punto esta premisa dejó su impronta en una de las principales recomendaciones metodológicas de la Teoría de los Discursos Sociales: la búsqueda de "disparidades invariantes" que  se nos revela en el análisis contrastivo del corpus, como se puede ver en el siguiente planteo:

 

"… ¿qué relaciones describir, cómo describirlas y por qué? (…) no se puede describir todo (…) Junto a la unidad que acabamos de considerar abordaremos otra, cuyas condiciones productivas se postulan como diferentes de la primera y que nos servirá como "revelador": me refiero a las disparidades interdiscursivas sistemáticas que hacen visibles las propiedades que es necesario examinar" (Verón, 2004: 128).

 

16 La noción de invariancia deja ver que más allá de la diversidad de las lenguas, en definitiva, todas tienen en común la misma actividad: la producción de sentido. Este proceso se realiza a través de operaciones de representación, referenciación y regulación de las relaciones intersubjetivas. El desarrollo de estas operaciones se puede describir según tres niveles, como se verá en el siguiente apartado.

 

 

6. Los tres niveles de representación / referenciación / regulación de las relaciones intersubjetivas

 

17 Tal como lo afirma Verón en su Postfacio a los Escritos, el objeto de Culioli no es ni la lengua ni el habla sino "la actividad del lenguaje". En clara ruptura con la tradición saussureana, dicho  concepto "dibuja un campo dinámico que puede insertarse clara y adecuadamente en la problemática actual sobre la cognición. El pensamiento de Culioli no es un  pensamiento de  los términos sino de las relaciones, como lo fueron el de Peirce en la semiótica, el de Lévi-Strauss y el de Bateson en antropología, el de Goffman en la microsociología" (Verón, 2010: 233). De este modo, Verón sitúa el interés de la T.O.E. en los sistemas de signos que no son únicamente lingüísticos sino que dependen, de hecho, de lo cognitivo. Con esto, abre un campo que permite ocuparse de cómo el sujeto conoce a través de procesos-bisagra entre lo lingüístico y lo extra-lingüístico. El analista se enfrenta a estos procesos, que se organizan según tres niveles de descripción: primitivo, predicativo y enunciativo. Estos tres estratos corresponden a operaciones de representación, referenciación y regulación de las relaciones intersubjetivas, las que se desarrollan en distintos planos, todos inestables, con puntos de anudamiento y puntos de fuga:

 

El nivel 1,  de representaciones mentales, es un nivel pre-teórico y pre-asertivo. Es un dominio no del todo conciente, en parte cognitivo y en parte afectivo. Compromete al pensamiento pero también, a los sentimientos, las emociones y la imaginación. Aquí se establecen las llamadas realciones primitivas, es decir, las cosas que ponemos en común a partir de índices histórico-antropológicos. No tenemos acceso a este nivel sino a través de las marcas que deja en el nivel 2.

El nivel 2, de representaciones lingüísticas, es un nivel empírico donde se dan las configuraciones discursivas, los marcadores. Encontramos aquí las huellas de las operaciones que nos resultaban inaccesibles en el nivel 1. Culioli sugiere que si bien no hay relación término a término entre niveles 1 y 2, es esperable que partiendo del nivel 2 se pueda re-construir –aunque parcialmente- el nivel 1. De esto resultan las cuestiones de sinonimia, homonimia y metáfora, vinculados a las múltiples maneras de enunciar.

El nivel 3, de representaciones metalingüísticas, ya es un nivel teórico, donde se construyen las reglas explicativas. La finalidad del metalenguaje es poder tener un modelo aplicable a casos comparables.

 

18 Los tres niveles descriptos pueden ser cotejados con las  categorías de Primeridad, Secundidad y Terceridad de Peirce ya que estas nociones se adscriben también, a un sistema que depende de operaciones cognitivas:

 

"A muchos años de distancia, el eco de Peirce sigue resonando (…) La esperanza es que el nivel 3 esté en una relación de adecuación (correspondencia) con el nivel 2, tal que, por vía de esta relación  explícita entre 2 y 3, podemos simular la correspondencia entre 1 y 2"[9]. "¿Será casual esta construcción de dos tríadas, situadas en dos planos distintos y encastrada una en otra? Sin duda, no. Estas dos tríadas pueden, sin grandes dificultades, ser articulada a las tres categorías de Peirce" (Verón, 2010: 234-235).

 

19 Ahora bien, dado que entre el nivel 2 (lo que se dice)  y el nivel 1 (lo que se "quiere decir") hay un hiato, nunca sabemos si decimos exactamente lo que queremos decir.  Siempre se puede decir de otro modo (Vogüe, 2005: 309). Pero, más allá de las transformaciones que se puedan dar, lo cierto es que el nivel  2 está sometido a las constricciones del nivel 1, que lo configura. La decisión teórica de partir de un nivel previo (las "relaciones primitivas") que se hace visible en la "superficie" y que supone re-construir reglas implica una elección metodológica que consiste en situarse en la perspectiva de una gramática de producción. En palabras de Vignaux:

 

"… (Culioli) eligió como método partir de un nivel que sería "el más profundo", bautizado como relaciones primitivas, para remontar luego hacia la superficie. Eso significa construir por este mismo rumbo, reglas que no se darán sino después como sintáctico-semánticas y por esa misma razón, situarse en la perspectiva de una gramática de producción y no del simple reconocimiento de los agenciamientos de la lengua" (Vignaux, 2005: 569).  
 

20 Así, el método permite observar agenciamientos en la superficie discursiva (frases) para remitirlas a un esquema primitivo e inversamente, a partir de ese esquema, volver a la superficie para derivar familias parafrásticas (Vignaux, 2005: 569). Con esto nos asomamos a una acción metodológica primordial: la construcción de familias parafrásticas.

 

 

7. La paráfrasis

 

21 La plasticidad constituye una de las mayores capacidades empíricas del lenguaje, como se ve en la paráfrasis (Vogüé, 2005: 309). Culioli hace de esta propiedad uno de los principios rectores de su método. Tomemos un ejemplo de familia parafrástica aportado por el propio Culioli (2010: 54 y ss.):

 

¿Por qué no vamos al cine?

¿Y si fuéramos al cine?

¿Por qué no ir al cine?

No vayamos al cine.

 

22 ¿Cuántas maneras hay de decir  ir al cine? Ya habíamos reparado antes en el hecho de que la apertura de una familia parafrástica ofrecía la ventaja metodológica de hacer "aparecer" el problema. Ahora, la pregunta -más teórica- es ¿por qué podemos poner juntos todos esos enunciados? ¿qué tienen en común? Lo que permite esquematizar todas las combinaciones posibles es una operación de predicación que sólo es posible gracias a un esquema primitivo llamado esquema de lexis (Vignaux, 2005: 570). Es por este rodeo como llegamos a la siguiente noción.

 

 

8. La lexis

 

23 La noción de lexis sirve para dar cuenta de eso que tienen en común todos los enunciados del conjunto: . La lexis puede definirse como una matriz generadora de formas parafrásticas. Culioli la define como una "forma organizadora, generadora de relaciones predicativas" (2010: 56). De este modo el esquema   puede resultar: perro persigue gato, gato es perseguido por perro, perseguir perro a gato, etc. Tal como lo entienden Fisher y Verón, "La lexis puede concebirse como una matriz de estatuto complejo, a medio camino entre lo nocional y lo que es vehiculizado por las constricciones lexicales: las operaciones de modalización actuarán sobre la  lexis de manera de producir un objeto lingüístico atestiguable" (1999: 186).

 

24 Podría decirse que la lexis es la forma que adopta un enunciado antes de que tenga una enunciación concreta. Es la posibilidad de que un enunciado acontezca. Un "incorporal" (comparable al lekton de los estoicos), un objeto abstracto, previo, común a un conjunto de enunciados posibles. Pero la pregunta es ¿qué es lo que hace que estos agenciamientos se realicen entre elementos compatibles? Para responder en términos de Fisher (1999: 37), lo que preside toda puesta en relación son las nociones. Es decir que será pertinente toda transformación que se ajuste al dominio nocional. Por ejemplo, si un médico dice a otro:

 

Tenés un paciente  en la sala 3.

 

Es perfectamente aceptable. Aunque difícilmente diría:

 

 Tenés un dolor  en la sala 3.

 

No obstante, es posible que ambos se entiendan si uno dice al otro:

 

Tenés un abdomen agudo en la sala 3.

 

25 La lexis nos provee de un paquete de relaciones posibles y para cada una, un dominio nocional donde el sentido se acota. Concreto/abstracto, animado/inanimado, determinado/indeterminado, activo/pasivo, interior/exterior, sólido/líquido, etc. son muy disímiles en cada cultura, en cada campo disciplinar, en cada contexto discursivo. Por ejemplo, para las culturas primitivas que animizaban la naturaleza resultaba aceptable decir "el ombligo de la tierra", "el sol extiende su cabellera", etc., sin que esto supusiera un distanciamiento poético de la lengua común. Con esto incluían a la tierra y al sol en el dominio nocional de los seres animados. Continuamos haciendo lo mismo cuando decimos "rascacielos", "cuello de botella", "ojo de cerradura", etc. Nos introducimos ahora en la madre de todas las nociones: la noción de noción.

 

 

9. La noción

 

26 Tal como la define Fisher, la noción es "la expresión lingüística de un dominio de sentido" (1999: 36). Pero a diferencia del concepto (científico, estabilizado, fijo), la noción no está dada previamente, está siempre en refacción y no se corresponde directamente con ítems  léxicos. Las nociones no pueden confundirse con etiquetas que se aplican a los objetos sino que son producto de un conjunto de procesos lingüísticos, psicológicos, antropológicos, lógicos, entre otros. En este sentido, Culioli considera a la noción, un "haz de propiedades físico-culturales que aprehendemos a través de nuestra actividad enunciativa de producción y comprensión de enunciados" (Culioli, 2010: 121). El proceso que culmina con la aprehensión de una noción puede describirse en tres etapas: 1) la posibilidad de que algo exista, 2) su designación a través de un enunciado y 3) su captación por parte del sujeto. Por ejemplo, en

 

Aquí tienes tu reloj. [Violà ta montre]

 

1º) Hay un espacio-tiempo donde algo ha aparecido: no había un reloj, ahora puede haberlo: "en 'aquí tienes tu reloj' inmediatamente construimos una situación donde hay dos personas que están frente a frente, o una junto a otra, da igual, pero que tienen la posibilidad de compartir cierta percepción" (Culioli, 2010: 56-57).

 

2º) La existencia del objeto se indica a través de un enunciado. Esto supone una operación de designación. En este contexto, ambos interlocutores saben de lo que se trata: "Y al decir esto, ya quiere decir que sabemos lo que es 'reloj'"(Culioli, 2010: 57). Lo mismo sucede con cualquier otro objeto: una "crisis", un "derrumbe", un "colapso", "un abdomen agudo".

 

3º) Su captación está sujeta al ajuste entre sujetos: "Y por último, con "aquí tienes" se quiere decir ‘aquí está [el reloj]" (Culioli, 2010: 57). Notemos la diferencia con este otro caso: "¿Dónde está mi reloj?". Mientras el primer enunciado construía un contexto en el que ambos interlocutores estaban frente al objeto, el segundo "remite a un lugar que no es, esta vez, el lugar que uno comparte, el lugar donde uno está al decir esto" (Culioli, 2010: 56).  La capacidad semiótica del lenguaje nos permite referir a través de un sustituto (verbal o de otro tipo) un objeto que puede estar o no estar allí.

 

27 Esto nos muestra que entre la posibilidad de que algo exista, su designación a través de un enunciado y su captación por parte de los sujetos, hay una operación cognitiva de abstracción, es decir, la reducción de una serie de regularidades que permiten conceptualizar el fenómeno (por ejemplo "la zorridad"). La noción implica, precisamente, el pasaje de una representación mental incorpórea a una operación que permite referir. Por lo tanto, cuando alguien señala un objeto, por ejemplo, "¡Mirá un zorro!" está realizando todo un conjunto de operaciones complejas: por un lado, remite a cierta situación empírica; llama la atención del interlocutor sobre ese fenómeno;  advierte la aparición de algo que antes no estaba; colocó a una especie animal dentro de una clase (abstracción) (Culioli, 2010: 58)[10].

 

28 Para resumir, hablar de noción supone establecer relaciones entre elementos que se pueden conjuntar bajo determinadas condiciones. Esto no podría reducirse, sin más, a una unidad lexical. En este sentido, la noción de noción habilita la relación entre una representación abstracta y el objeto, seleccionando de todo el conjunto de propiedades  posibles aquellas que en determinada situación resultan pertinentes.

 

 

10. Dominio nocional

 

29 Los dominios nocionales son parte esencial de la actividad simbólica, metafórica y del ajuste intersubjetivo. Dichos procesos entre sujetos que intercambian y negocian sus representaciones dejan marcas en los enunciados, asociadas a ciertos efectos de sentido: 

 

"Lo que puede en efecto, distinguir o bien, reunir estas propiedades marcadas en tanto relaciones enunciativas, es que estas 'se enlazan' siempre a dominios, los que van a tener efectivamente, el estatuto de lugares híbridos, tomando prestado ya sea de la cultura, la opinión común o la experiencia del mundo pero siempre, aquello que hace autentificantes las propiedades en cuestión. Estos dominios son nuestros 'recursos' de la categorización de los objetos y de los fenómenos del mundo" (Vignaux, 1995: 575).

 

30 Culioli describe los dominios nocionales en términos topológicos, como espacios abiertos con un interior y un exterior, con un centro y una frontera. Esto se puede graficar del siguiente modo:

 

Cuadro 1

 

31 Las ocurrencias de la noción se construyen por referencia a un centro atractor. El atractor es un punto de concentración, un centro de referencia o término de comparación del dominio (Culioli, 1990:64). Corresponde a lo que podríamos llamar, una ocurrencia típica. Esto es lo que permite a los co-enunciadores realizar distintas operaciones de localización (alejarse/aproximarse del centro a la frontera de los dominios). Este movimiento abre el juego a un abanico de propiedades que establecen así, valores referenciales a partir de los que el sujeto autentifica, en su enunciación, la identidad de un fenómeno. 

 

32 Un ejemplo característico, aportado por François Bresson, es el de los colores: "todo el mundo estará de acuerdo con el hecho de que tal objeto es rojo y, para nombrar los otros objetos rojos, se lo hará por referencia a este objeto rojo típico y ahí podrá haber variaciones: hay quienes dirán rojo y otros que dirán no rojo (…) Se procede de lo general a lo particular: se identifica un singular por referencia a un general. No se trata de construir un general por referencia a un particular" (en Culioli, 1990: 65). Así, a partir del "rojo" típico, acordado como referencia, se pueden plantear las gradaciones (rojo  oscuro, bordeaux, púrpura, rosado, etc.).

 

33 Según esta topología, la construcción de un dominio nocional traza un recorrido a través de las propiedades que van a ser tomadas en cuenta y las que no. En ese plano, el complementario de rojo no es no-rojo sino lo que se ubica en su frontera. El interior establece el dominio desde un centro organizador. Dicho punto de referencia permitirá tanto la operación de identificación, con relación a una idea abstracta del objeto, como la operación  complementaria, de  diferenciación, cuando se produce el desplazamiento hacia otras propiedades. La imagen que ilustra este movimiento es la de un cursor que dibuja un recorrido por un gradiente hasta detenerse en una significación particular (Vignaux, 1995: 579).

 

34 Este proceso va a vascular el pasaje gradual de una zona hacia otras, siempre inestables o deformables (Vignaux, 1995: 578). Se trata de un trabajo sistemático de localizaciones "en cascada" que dependen siempre de la alteridad. Esta cascada de determinaciones se puede traducir en términos de operaciones de cuantificación (Qnt) y cualificación (Qlf), visibles en el simple juego de marcadores usuales como los artículos definidos e indefinidos, adjetivos demostrativos y posesivos (un gato, el gato, ese gato, mi gato). El recorrido sobre el dominio implica también operaciones de extracción, es decir, tomar un elemento o una porción, del conjunto (Las vacas mugen; hay una vaca que muge; uno de los niños llora) y de flechaje, cuando la operación de extracción se vuelve más precisa (el gato es un animal de compañía; la televisión transforma las costumbres). La encarnación de la noción es la ocurrencia o enunciado, con todo lo que estos suponen de gradación y de ajuste intersubjetivo. Así llegamos al problema del enunciado y la enunciación.

 

 

11. Enunciado / Enunciación

 

35 En la T.O.E., las unidades de análisis no son las palabras o los morfemas sino los enunciados. "Un enunciado –dice Culioli- es un acontecimiento que ajusta las representaciones de un hablante a las de un interlocutor por medio de una huella que lo materializa" (Culioli, 2010: 121). Sin duda, la T.O.E. retoma dos pilares fundamentales de la teoría tradicional de la enunciación, ya presentes en Émile Benveniste: a) el aspecto indicial del lenguaje y b) el problema de la referencia. Pero el tratamiento que le da a estos problemas es muy diferente[11].

 

a) En cuanto al aspecto indicial del lenguaje, Benveniste fue sin duda, el primero en describir las marcas enunciativas (interlocutores, tiempo, espacio, modalidad), en términos de instancias de discurso. Culioli sigue dicha línea pero con muchos reparos. Una de las diferencias que separan a ambos lingüistas es que para Culioli, las marcas enunciativas no son meras marcas textuales, sino antes bien, huellas de operaciones físico-culturales y cognitivas: "El enunciado es una configuración de marcadores que son a su vez huella de operaciones, es decir que es la materialización de fenómenos mentales a los cuales no tenemos acceso y de los que nosotros los lingüistas sólo podemos dar una representación metalingüística, es decir, abstracta" (2010: 24).

 

b) En relación con el problema de la referencia, es decir, de la capacidad de un enunciado de remitir a otra cosa que no es él mismo, Benveniste lo plantea pero no alcanza a resolverlo. La cuestión queda reducida en 1969 en "Semiología de la lengua", a la oposición entre dos modos distintos de significación: lo semiótico y lo semántico, donde el polo semiótico es el dominio del signo lingüístico, regido por las oposiciones binarias de la lengua, y el polo semántico, el dominio del enunciado, del discurso. Es precisamente en este último donde aparecen el locutor y su mundo (el referente). Esto llevó a algunos estudiosos a pensar que Culioli prosiguió un proyecto que Benveniste había trazado y no pudo continuar. Sin embargo, Culioli nunca aprobó el aislamiento de lo semántico porque esto suponía reducir el estudio del proceso de significación al estudio de la lengua, en consonancia con el proyecto saussureano. Por lo demás Culioli nunca planteó la relación del sujeto con la lengua como un acto de apropiación. Lo que le interesa es la relación cognoscitiva del sujeto con el mundo a través de las lenguas (Cfr. de Vogüé, 1992). Por eso la actividad de enunciación y las operaciones de referenciación van unidas.

 

36 Culioli entiende la enunciación como una actividad que le permite a un individuo "construirse" en su contexto y a la vez, crear dominios de sentido en la interacción. Así lo entiende también Sophie Fisher:  "Por referenciación, entendemos una operación propia del sujeto hablante que hace de todo acto de lenguaje un modo privilegiado de su práctica social" (1999: 20). Es decir que en el momento en que un sujeto asume  (toma a cargo) el discurso, a través de las operaciones de localización y de referenciación, va a convertir la relación predicativa inicial (lexis) en una relación enunciativa. Los términos de la lexis se ordenan, como vimos, en una relación predicativa situada en el enunciado. Diferentes determinaciones (la situación empírica, los preconstruidos discursivos, etc.) acotan el abanico de ocurrencias. Así, en tanto que no se trata ya de señalar un referente objetivo, "afuera" de la enunciación, el problema de la referenciación está asociado al problema de la verdad, no en los términos en que lo planteaba la lógica formal sino en términos de operaciones de validación. Entonces, dado que un mismo enunciado puede ser verdadero o falso en distintos contextos, la cuestión no es cuál enunciado es verdadero o falso sino a través de qué operaciones se valida (cfr. Fisher, 1999). Consideremos los enunciados que siguen. Todos ellos, aunque contrarios o contradictorios, tuvieron sentido y fueron verdaderos en diferentes circunstancias:

 

Mauricio es Macri / Mauricio no es Macri / Francisco es Macri[12]

 

Figura 1

Afiche callejero de la campaña de Daniel Filmus por la gobernación de la Ciudad de Buenos Aires (2007)

 

 

37 De modo similar, enunciados con igual contenido proposicional, adquieren diferentes valoraciones, en distintos marcos enunciativos:

 

Mi voto es positivo /  Mi voto es negativo /  Mi voto no es positivo[13]

 

Figura 2

 

38 Aunque parecen decir lo mismo (dictum), estos enunciados no son equivalentes (modus). Esto que nos lleva, sin duda al escenario de las modalidades.

 

 

12. Las modalidades

 

39 A la hora de plantear el problema de la validación y los valores de verdad nos preguntamos, con Fisher (1999: 25) ¿Se puede aislar  lo que se dice (el enunciado) del modo en que se da (enunciación)? El dictum (donante) corresponde al nivel de lo que Culioli denominó lexis y constituye el nudo a partir del cual se organizarán los sistemas enunciativos (datos), los materiales concretos sobre los que se realiza el trabajo de análisis (Fisher, 1999: 37). Esto demuestra que  dictum y modus no se pueden dar el uno sin el otro. Son co-principios de la enunciación. Culioli sistematiza su abordaje de las modalidades distinguiendo cuatro tipos básicos:

 

Modalidades 1: En este grupo se encuentran la aserción (afirmativa o negativa), la interrogación y la exclamación. Son importantísimas a este respecto, a las operaciones de tematización (tema-rhema):

 

            Viajé con Juan

            ¿Con quién viajaste?

            Con Juan, viajé.

 

Modalidades 2: Corresponden en términos generales a las modalidades lógicas de lo necesario, lo eventual y lo probable o casi seguro:

 

            Sin duda que viajé con juan.

            Puede ser que viaje con Juan.

Creo  que viajo con Juan.

 

Modalidades 3: Son aquellas en las que aparece la dimensión apreciativa o afectiva centrada en el sujeto enunciador (enunciados auto-centrados):

 

            Sería formidable viajar con Juan.

 

Modalidades 4: Marcan la relación inter-sujetos (co-enunciación). Ego y Alter (enunciador y co-enunciador) están situados en un mismo espacio-tiempo. Las modalidades 4 se orientan a un co-enunciador que se postula co-presente. El ejemplo típico es la conminación:

 

¡Atención, no vayas a viajar con Juan!

 

40 El problema es que, salvo en el caso de ejemplos ad-hoc, como los anteriores, las cosas no resultan tan simples. Volvemos a la problemática de la referenciación y de las condiciones que permiten afirmar que una aserción P es verdadera, necesaria, posible, ponderable, etc. Las operaciones de validación dependen de los sujetos y se plasman sobre las ocurrencias concretas del lenguaje que difícilmente puedan reducirse a parámetros estables. Esta plasticidad del lenguaje podría describirse en la co-enunciación, como un movimiento circular y envolvente, similar al de una leva.

 

41 La leva es un instrumento que puede modificar el recorrido de una trayectoria. El círculo que dibuja es regular pero asimétrico porque desde el punto de partida al de llegada hay un salto para re-comenzar la vuelta. La leva es, justamente, el mecanismo que mejor ilustra, según Culioli (1970, 1985, 2000) la dinámica de los ajustes que se dan en la enunciación cuando enunciados que en primera instancia corresponden a una determinada modalidad, envuelven en su enunciación a otras. Tomemos estos ejemplos que corresponden a una secuencia de afiches callejeros de Carlos Menem, durante la campaña presidencial 2003:

 

¿Con quién tuviste estabilidad?

¿Con quién pudiste viajar?

¿Con quién tuviste tu primer teléfono celular?

¿Con quién pudiste comprar a crédito?

 

Figura 3 

 

42 La interrogación (Modalidad 1), como cualquier otro enunciado lingüístico, apela a un co-enunciador que no necesariamente está presente. Pero los del ejemplo no sólo interrogan sino que, en otra vuelta de leva, realizan verdaderas interpelaciones que activan procesos de co-enunciación donde al tiempo que se formula la pregunta surge la respuesta (Modalidad 4). En este movimiento, el valor de verdad de estos enunciados no descansa en uno solo sino que se da como asumido por  ambos, enunciador y co-enunciador (cfr. Fisher y Verón 1999: 187-188). El poder de enunciados como estos –y de ahí el impacto que tuvo esa campaña de afiches- residió en la capacidad que tuvieron para suscitar, tanto en partidarios como en adversarios, la –incluso involuntaria y a veces temida- respuesta. No es un dato menor que estos enunciados, además de los signos de interrogación (vestigios de su transposición de la oralidad), se ubican en globos de historieta, lo que los marca como parte de un diálogo.

 

43 El problema de la verdad-falsedad de los enunciados se ha planteado desde la lógica tradicional como un problema concerniente a la relación "objetiva" entre un juicio y el mundo ("adecuación"). Pero, como se puede ver, la problemática de la validación de lo discursivo es diferente de la atribución de un valor de verdad a una proposición: mientras este, en términos lógicos, apela a un sujeto racional abstracto y universalizable, la validación de un enunciado (o discurso) supone operaciones de validación por parte de sujetos. Culioli descarta el concepto de adecuación y desarrolla, como veremos enseguida, la noción de "ajuste".

 

 

13. El ajuste

 

44 Confrontando a las perspectivas lineales de la comunicación, Culioli afirma que

 

"… la actividad del lenguaje no consiste en vehiculizar sentido, sino en producir y reconocer formas en tanto huellas de operaciones (de representación, referenciación y regulación). La significación no es, pues, vehiculizada sino (re)-construida. La relación entre producción y reconocimiento supone la capacidad de ajuste entre los sujetos" (Culioli,  2010: 88).

 

45 Así, desde un punto de vista enunciativo, un sujeto se dirige a otro marcando en el discurso, las diferentes formas de relación inter-sujetos, tal como queda planteado en su definición del enunciado: "un acontecimiento que ajusta las representaciones de un hablante a las de un interlocutor por medio de una huella que lo materializa" (Culioli, 2010: 121). Ahora bien, teniendo en cuenta la asimetría constitutiva de  dicha relación[14], ajuste "no significa comunicación exitosa" (Culioli, 2010: 40). La deformabilidad y estabilidad inherentes al lenguaje se sintetizan en la trans-individualidad, en los diferentes procesos de ajuste inter-subjetivo. "Entonces siempre hay un ajuste de las representaciones: ahí donde yo digo de alguien que es paciente, usted en cambio dirá que es apático" (Culioli,  2010:64) y esto lo lleva a postular la comprensión como "un caso particular del malentendido" (2010:26). Pero para cerrar, volvamos al elemento axial de la teoría de Antoine Culioli, la noción de operaciones.

 

 

14. Operaciones

 

46 Voy a usar la metáfora que Sophie Fisher, en su Introducción a los Escritos, toma del propio Culioli: el arco y la flecha. Arco y flecha forman parte de un mismo dispositivo. Los elementos que lo componen pueden describirse como un  disparador u operador (el arco), un operando (el blanco) y una relación (flechaje)[15]. Desde un punto de vista topológico, una flecha traza un recorrido, une dos puntos a través de una trayectoria. Una operación es, entonces, un flechaje: siempre conecta dos puntos, lo que permite reconstruir las condiciones de producción y reconocimiento de un enunciado a partir de la lexis de donde deriva. Ahora bien, dado que estas operaciones no son visibles sino a través de sus huellas en superficie, el análisis de dichas huellas constituye la clave que permite reconstruir el proceso de producción.

 

47 "Cuando se analizan los discursos se describen operaciones". Así comienza la entrada de diccionario de la noción de operación en el "Diccionario de lugares no comunes" de Eliseo Verón (2004: 51-53), donde la noción de operaciones adquiere  una impronta declaradamente culioliana. Allí, Verón explica que una superficie discursiva está compuesta por marcas que refieren a operaciones subyacentes, las cuales se vinculan con las condiciones de producción del discurso. Tomemos en consideración el título que aporta el propio Verón como ejemplo:

 

Veinte años después

 

48 Esta ocurrencia, puede analizarse como un operador complejo asociado a tres operaciones diferentes:

 

a) Un flechaje hacia delante lo describe, en tanto título, como un anticipo del texto que está por venir. En este sentido el análisis podría orientarse a la búsqueda de relaciones posibles entre el título y el texto que designa (descriptiva, alusiva, irónica, etc.).

 

b) Un flechaje hacia atrás, motivado en este caso, por el adverbio temporal "después", marcador que señala una relación anafórica respecto de un acontecimiento que sucedió antes.

 

c) Un "efecto de reconocimiento" que consiste en la evocación, por parte del título, de una novela del mismo nombre escrita por Alejandro Dumas.

 

49 Como se puede ver a través de este ejemplo, una misma marca puede estar asociada a varias operaciones al mismo tiempo. Culioli nos brinda numerosos ejemplos donde estudia un conjunto de operaciones fundamentales, las cuales parten del mismo operador, por ejemplo, (Culioli, 2010: 125-126):

 

¿Qué libro? (¿Cuál? No se sabe qué tipo de ocurrencia es)

¿Qué libro? (Ninguno. Pone en duda la existencia de la ocurrencia)

¡Qué libro! (Bueno, malo. Sitúa la ocurrencia en una escala de valor)

 

50 De este modo, se advierte que el pasaje de la lexis a la enunciación efectiva no implica la sustitución de un término por otro sino un esquema aplicativo donde se identifican un operador, un operando y una relación (cfr. Desclés, 1995). Así, a partir de una ocurrencia, el analista puede reconstruir la lexis de donde deriva o su gramática, es decir, la relación del discurso con "su otredad" (Verón, 1988).

 

51 Para terminar, la noción de operaciones resulta un concepto metodológico que permite al analista observar las relaciones entre marcadores como producto de operaciones semióticas. Luego, siguiendo a Fisher (1999), instala la discusión en torno al modo de ser, conocer y actuar de un sujeto, en el dominio del discurso. Es esta la perspectiva materialista que alentó las propuestas de  la Teoría de la enunciación de Sophie Fisher y de la Teoría de los discursos sociales de Eliseo Verón, quienes supieron llevarla al campo de la socio-semiótica y al análisis del discurso.

 

 

Notas al pietop

[1] Este artículo forma parte de lo expuesto en ocasión de la I Jornada "Antoine Culioli En El Iuna: La Teoría de las Operaciones Enunciativas", organizadas por Oscar Traversa, el 5 de junio de 2010.

[2] Su teoría fundamenta dicha relación a través de la noción de mundos posibles. De manera que todos los autores aludidos (Verón, Fisher y Culioli, así como también Goodman) comparten el interés por describir la producción de sentido en términos de un proceso que da cuenta de los modos de referir. La diferencia entre sus propuestas reside en que para los tres primeros son imprescindibles las relaciones Ego-Alter en las operaciones de representación y referenciación. Este es uno de los legados de la teoría de Culioli, para quien la relación inter-sujetos es condición fundamental de la enunciación. Así, si bien la idea de "maneras de hacer mundos" (Goodman, Nelson (1978), Maneras de hacer mundos, Madrid: Visor, 1990) supone una descripción de las maneras u operaciones de construcción de la referencia a través del lenguaje, sus fundamentos epistemológicos son distintos a los de Culioli. Sin desconocer la relevancia de la Teoría de los Mundos Posibles de Nelson Goodman, es preciso señalar que el vínculo inter-sujetos no interviene en el modo en que él entiende los modos de representación ya que sólo considera la relación cognoscitiva entre el hombre y el mundo.

[3] Por aquellos años, Benveniste dictaba lingüística en una pequeña sección de l’ EPHE y había escrito sobre la gramática de la lengua de Osetia mostrándola como una ancestra proveniente del indoeuropeo hasta que, tras la publicación, en 1966, de Problemas de lingüística general, sus aulas se volvieron multitudinarias.

[4] Director del laboratorio de psicología cognitiva y psicolingüística de l’ EPHE (Sección VI, "Centre d'études des processus cognitifs et du langage"), donde se desarrollaba el BCG.

[5] Grize llegó a ser Rector de la Universidad de Neuchatel. Es autor de Logique et Langage, Paris: OPHRYS (1990) y Logique naturelle et communication, Paris, PUF (1996), lamentablemente, aún no traducidos al castellano.

[6]y en concordancia con Saussure: "Lejos de que el objeto preceda al punto de vista, diríamos que es el punto de vista lo que crea el objeto" (CLG, Ed.Losada, 1979, p. 49) y con Benveniste: "creemos poder alcanzar directamente el hecho de lengua como una realidad objetiva. La verdad es que no lo captamos sino desde determinado punto de vista, que hay que empezar por definir", (PLG I, p. 39). Y también, "Podemos concebir palabras sin un mundo, pero no podemos concebir un mundo carente de palabras o de otros símbolos" (Goodman, 1990: 24).

[7] "… una ocurrencia –dice Culioli- es un acontecimiento enunciativo que delimita una porción de espacio/tiempo especificada mediante la propiedad P. A la inversa, la propiedad P está inserta en un texto gracias a un juego de determinaciones que le da un estatuto de ocurrencia (mención del diccionario, título, miembro de un enunciado). Esta última puede ser objeto de una regulación intersubjetiva: Los fantasmas sólo existen en tu imaginación...; hablas de P, pero yo no estoy de cuerdo en llamarlo así…" (Culioli, 2010: 121).

[8] El texto fue  publicado en una nota en el diario Perfil, el 28 de Septiembre de 2008.

[9] Culioli, 2010: 83.

[10] La descripción de este tipo de procesos exige un esfuerzo prodigioso, tal como locuazmente lo expresa Culioli: "… esto se vuelve enseguida casi ridículo, además cuando uno llega a tener que decir todo esto. En tanto que, hay que admitirlo, es mucho mejor no decirlo. Porque apenas uno escucha a alguien aplastar bajo tal rodillo compresor verbal las situaciones que nos parecen más elementales, tenemos la impresión de que la persona frente a nosotros tiene un discurso casi patológico a fuerza de precisión obsesiva" (2010: 58-59).

[11] No voy a extenderme ahora sobre este asunto, salvo unas pocas puntualizaciones. Para ampliar la información se puede consultar Culioli, 2010, Cap. 1, "Variaciones sobre la lingüística" y cap. 10, "Teoría del lenguaje y teoría de las lenguas" y de Vogüé, Sarah, 1992, "Culioli après Benveniste: énonciation, langage, intégration", en Linx Nº 26.

[12] En 2007, el Frente para la Victoria, durante la campaña de su candidato a la jefatura de gobierno porteño, Daniel Filmus, sostuvo el slogan "Mauricio es Macri". El enunciado, que sonaba como una advertencia, sin duda era verdadero ya que se refería al nombre y apellido del principal opositor, Mauricio Macri. Pero el apellido cargaba con una connotación negativa. En efecto, el padre de Mauricio, Francisco Macri, el más representativo de los empresarios que vio crecer exponencialmente su riqueza durante la década del noventa, se había convertido en el emblema del neoliberalismo festivo y la corrupción menemista. Atendiendo a esto, el enunciado "Mauricio no es Macri"  cobraba validez, en tanto despegaba la figura del hijo de la imagen negativa del padre. En 2010, cuando Francisco se suma a las filas del kirchnerismo, Mauricio proclama: "Francisco es Macri", volviendo la situación al punto de inicio, pero cambiados los roles.

[13] "Mi voto no es positivo" fue la forma elegida por el Vicepresidente de la Nación Argentina, Julio Cobos, para expresar el voto contra la posición asumida por el mismo gobierno del cual formaba parte.

[14] Cfr. la noción de desfase de Verón (1988) 1993. La idea también es compatible con la teoría de la resonancia de Jean Blaize Grize (esqematización – re-esquematización).

[15] La descripción es compatible con la dinámica propia de los espacios mentales tanto en Fauconnier (Déclencheur,  cible,  conector pragmático en Fauconnier, 1984, Espaces mentaux. Aspects de la construction du sens dans les langues naturelles, Paris, Minuit) como en Veron (recorridos entre operadores y operandos correspondientes a los tres registros peirceanos de la significación, en Verón, 2002, Efectos de agenda II. Espacios mentales, Barcelona, Gedisa).

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Autor/estop

María Elena Bitonte es Licenciada en Letras y Magister en Comunicación y Cultura de la UBA Es docente e investigadora de la UBA y el IUNA. Es autora del libro Notas al pie. Monitoreo cualitativo de la campaña 2003 y ha publicado diversos artículos, traducciones y reseñas críticas para distintas publicaciones nacionales e internacionales, en el área de la semiótica y el análisis del discurso.

mariabitonte@hotmail.com


 

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