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Dispositivos mediáticos: los casos de las tapas de revistas en papel y en soporte digital n° 9
dic.2011
semestral
Bibliográficas

Acuerdo intersubjetivo y ajuste de la representación mental del sentido en la Teoría de las operaciones enunciativas de Antoine Culioli (2010)

Antoine Culioli , Escritos (2010) Buenos Aires, Ed. Santiago Arcos
Paula Roich
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1. El objeto de estudio de la lingüística para Antoine Culioli

 

1 Escritos es una valiosa introducción a la obra de Antoine Culioli, que permitirá a sus lectores explorar o profundizar en los estudios sobre el análisis del funcionamiento del lenguaje en situaciones concretas. Se trata de una compilación variada de textos, realizada por Sophie Fisher y Eliseo Verón, en los que se exponen los conceptos fundamentales del autor para comprender su posicionamiento acerca del lenguaje. En efecto, teniendo en cuenta que Culioli no escribe libros, la selección se ha centrado en textos relevantes pertenecientes a diferentes momentos históricos. De ahí su nombre: Escritos.

 

2 En cuanto a su propuesta teórica, para Culioli, el objeto de la lingüística es entendido como "la actividad del lenguaje", esto es, el funcionamiento real del lenguaje llevado a cabo por sujetos a través de las diferentes lenguas en situaciones concretas de enunciación. Su estudio implica tener en cuenta tanto cuestiones de orden puramente lingüístico (los enunciados producidos presentan una determinada forma sintáctica y semántica) como cognitivas (es necesaria la elaboración de representaciones internas, mentales, a fin de que sea posible sostener tanto la producción como la comprensión de un discurso). En otras palabras, supone considerar todo un conjunto de relaciones dinámicas entre diferentes elementos en constante funcionamiento, es decir, lo que Culioli llama lo enunciativo.

 

 

2. Las operaciones y los enunciados

 

3 Más específicamente, la propuesta de Culioli está centrada en el modo en que los sujetos llevan a cabo la actividad lingüística en su interacción con los otros, por lo que el estudio de los enunciados proferidos constituye una herramienta esencial del análisis. Un enunciado es entendido como la materialización de fenómenos mentales inaccesibles a la conciencia, constituida por una configuración de marcadores que son, a su vez, la huella o marca de esos procesos internos. En este sentido, la producción de todo enunciado es caracterizada como el resultado de operaciones mentales subyacentes y, a la vez, como desencadenante en la instancia de su recepción de procesos de significación, esto es, de producción de sentido, efectuados a partir de determinados marcadores presentes en su materialidad, que serán tomados al revés. Resumiendo, interesa estudiar los procesos de significación que un enunciado provoca, es decir, las operaciones puestas en juego a partir de las huellas de producción de sentido presentes en los enunciados.

4 La noción de operación es utilizada metodológicamente para explicar el funcionamiento de vínculos dinámicos entre diferentes elementos, por lo que puede ser entendida entonces como una puesta en relación. Básicamente, existen tres tipos de relaciones:las primitivas, las predicativas y las enunciativas.Nos centraremos en las relaciones primitivas, puesto que a partir de ellas será posible entender los conceptos derivados que se exponen en los capítulos del libro.Se trata de aquellas relaciones que se establecen entre las diferentes nociones y resultan de las propiedades primitivas que estas últimas poseen. Por ejemplo, "escribir" puede reducirse a PROCESO y Juan, a AGENTE, entre otras.

 

 

2.1. Las nociones

 

5 La noción es una forma de representación no lingüística que, por un lado, reúne un conjunto de propiedades que, en algún punto, pueden ser reducidas a una propiedad común, por ejemplo, ser P (ser zorro, ser reloj, etc.). Es entonces un haz de propiedades físico-culturales aprehendidas a través de la actividad enunciativa de producción y comprensión de enunciados, por lo que está ligada al estado de conocimiento y a la actividad de elaboración de experiencias propias de cada persona. Por otra parte, siempre está en relación con otras nociones o propiedades, en tanto cada una se organiza en función de las asociaciones que se puedan establecer con las demás. Por ejemplo, en el caso de nociones vinculadas al mundo animal, es posible elaborar un ordenamiento en base a las relaciones establecidas entre un animal y otro (tales como de predación, acompañamiento o identificación), y en este sentido serán diferentes las vinculaciones entre un león y una oveja que entre un perro y una oveja. De este modo, se producen cadenas de asociaciones semánticas que dan lugar a "racimos" de propiedades establecidas por la experiencia y que son almacenadas y elaboradas en formas diversas.

 

6 En este nivel la noción se presenta como insecable, es decir, como no fragmentada o tomada en bloque, y como no saturada, por lo que remite a un esquema predicativo que necesita de una instanciación desde la que se construiría ineludiblemente una ocurrencia de P. La noción, entonces, puede ser designada mediante la expresión tener la propiedad P

 

 

2.1.1 El dominio nocional

 

7 Esta ramificación de propiedades, organizadas unas en relación con las otras en función de factores físicos, culturales y antropológicos, establece un dominio nocional. En otras palabras, un dominio nocional es un tipo de representación mental, inaccesible también a la conciencia, sobre un conjunto de propiedades virtuales acerca de cuestiones físicas, culturales y antropológicas, cada una de ellas organizadas en relación con las otras. De este modo, una expresión no remite a un sentido único y claramente delimitado sino a un dominio nocional, por lo que las nociones no se corresponden directamente con ítems léxicos. En este sentido, Cualificar[1] [1] es activar una cadena compleja de operaciones y no simplemente adjuntar un calificativo. Por lo tanto, la relación palabra-noción no consiste en un etiquetamiento entre palabras y conceptos sino en la activación de nociones o "representaciones estructuradas", constituidas cada una en dominios nocionales propios.  

 

 

2.1.1.1. El atractor


8 Un dominio nocional se constituye en base a un eje o polo de referencia construido  a partir de dos modos de centramiento, el tipo y el atractor, y a partir del cual es posible elaborar una representación de cualquier índole. El atractor es el centro organizador del dominio nocional que hace que todo se integre en relación a un tipo. Remite a una representación abstracta, inaccesible e inefable ya que establece un valor absoluto o extremo, un "punto fijo", irreductible, que se reenvía siempre a sí mismo, y que conduce a una singularidad (términos como "puro" y "verdadero" o expresiones como "solo te digo eso"darían cuenta, según Culioli, de la existencia de esta suerte de esencia contenida en el atractor). Es importante considerar que el atractor no corresponde a un último punto, pensado en términos de lo máximo o lo supremo, ya que la organización interna de un dominio nocional no es concebida en términos escalares, es decir, de acuerdo con una concepción vertical fija e inmutable en la que existirían grados localizados en algún punto entre dos extremos. Por el contrario, la función del atractor es dar un alto grado, constitutivo del centro del dominio, que posibilite eventualmente la construcción de un valor por excelencia.

 

9 De este modo, en relación a ese centro de referencia desde el cual se constituye el núcleo de la noción, puede pensarse un exterior y una zona intermedia o frontera, ya sea esta última un umbral o una zona de alteración y transformación, es decir, pueden construirse propiedades topológicas. La organización interna de una noción supone la construcción de una representación de "espacios" o "lugares": mientras que el atractor introduce lo continuo, permite la orientación hacia o fuera del centro. En otras palabras, la permanencia cualitativa de una propiedad consiste en la construcción intersubjetiva de una estabilización. Así, puede, por un lado, orientarse en dirección al centro para corresponderse con el punto más alto y desembocar, por ejemplo, en lo más elevado ("Una verdadera obra de arte"). La otra opción consiste en alejarse de ese punto y corresponderse con lo mínimo, es decir, con la reducción a lo que le es mínimamente constitutivo (lo cualquiera, lo simple: "Un simple malentendido/un puro y simple malentendido"), vía que elimina todo aquello que podría constituir una variante singularizante por cuanto se trata de la propiedad en lo que tiene de lo más ordinario. En relación a ese centro de referencia, en suma, es posible construir un gradiente en más y en menos, de acuerdo con si la permanencia cualitativa se orienta hacia el interior o el exterior de ese valor extremo dado por el atractor.

 

 

2.1.1.2. El tipo


10 El punto de referencia dado por el atractor puede desempeñar el papel de organizador no sólo por la consistencia cualitativa presente en él sino también porque ese centro representa un objeto real o un "objeto típico", aunque este último no exista más que como regulador. Esto posibilita que puedan construirse apreciaciones de la clase: "Sí, esto sigue perteneciendo al dominio de los objetos que tienen esta propiedad", así como aquellas elaboradas en función de la construcción de un gradiente: "más" o "menos". De este modo, al atribuir siempre propiedades típicas y operar con objetos tipificados, se garantiza la identificación de las ocurrencias con un patrón de referencia. En otras palabras, la operación de identificación y diferenciación, punto de apoyo para la construcción de una clase de ocurrencias a partir de la cual se pueda decir si estas son o no de la misma propiedad, se establece en relación a un término que actúa como punto de referencia y que Culioli llama tipo.

 

11 El tipo, entonces, permite organizar la fragmentación de una noción a partir de la construcción de una ocurrencia típica enunciativamente exhibible que se señala, por este mismo hecho, como privilegiada o representativa. Comporta, así, propiedades relativamente estables y firmes, por lo que la relación de una ocurrencia con el tipo es del orden de la identificación y se caracteriza por una relación de conformidad. Sin embargo, los tipos no son constantes si se los considera en su devenir histórico. Como la elaboración mental de nociones es una propiedad esencial de la actividad simbólica que sucede constantemente –esto es, no hay manera de no elaborar una representación, salvo en determinadas patologías- se constituye como la condición enunciativa de ajuste intersubjetivo y de regulación, que supone a la vez estabilidad y deformabilidad.

 

12 Recapitulando, puede decirse que todo dominio nocional está conformado por: a) un centro, constituido por un objeto típico, que funciona como organizador (es verdaderamente tal cosa); b) un atractor (el alto grado); c) un gradiente (a partir del cual es posible "moverse" dentro del dominio nocional orientándose hacia el centro o hacia el exterior, esto es, de adentro hacia fuera o bien de afuera hacia adentro, hecho que habilita un desacuerdo, como se verá más adelante); y d) una frontera, concebida como una zona intermedia o de hibridación de las zonas interior y exterior, que tiene la propiedad de permitir ser trasgredida, traspasada o superada y, en este sentido, se relaciona con lo tentativo. De este modo, todo enunciado contiene siempre una frontera maleable y esto permite que el otro pueda ajustar lo dicho.

 

13 Esta constitución del dominio nocional en términos de un interior circundado por fronteras permite a la vez construir un exterior, es decir, aquello que está afuera. El resultado entonces no es una bipartición (interior/exterior) sino una tripartición (interior/frontera/exterior). Hay un organizador-atractor que suministra un alto grado y que permitirá eventualmente construir un valor por excelencia y, con respecto a esto, un exterior y una frontera.

 

 

2.2. La referencia


14 Cuando una noción, esto es, una representación mental, incorpórea, se encarna en forma de lenguaje, se produce una "puesta en forma", en la medida en que se origina tanto un pasaje a una materialidad como a un sistema de referenciación, es decir, a una actividad que permite referir[2]. La referencia es un tipo de operación que permite relacionar, por intermedio de un ordenamiento de marcadores presentes en un enunciado, las propias representaciones mentales internas con una exteriorización. Es interesante tener en cuenta la forma en que Culioli considera la manera en que esta operación se efectúa. Para el autor, no existe una designación pura y simple en el acto de referir, esto es, una relación directa entre el nombre y el objeto referido, sino que este acto se piensa como una relación mediada, en el sentido de que la referencia se establece con respecto a representaciones que van más allá de la situación actual, por lo que siempre se produce un trabajo de abstracción. Por ejemplo, si alguien señala un objeto y dice: "esto es un reloj", al designar algo como "reloj", se efectúa una abstracción de tipo cognitivo, dado que el objeto reloj está presentado como aquel que posee la propiedad ser reloj[3].

 

15 Por supuesto, para Culioli, el lenguaje se relaciona con el mundo, pero al tratarse de una actividad simbólica, este vínculo se establece necesariamente mediante la construcción de representaciones, que tienen la particularidad de sustituir otras realidades, y es por esto que pueden incluso operar por fuera de la realidad presente. De este modo, para volver al ejemplo dado recientemente, frente a un reloj determinado con el que se está en contacto directo, se conforma primero una representación particular a partir de la extracción de sus propiedades, e inmediatamente hay un pasaje a una representación más general y abstracta de todo objeto que posea esas propiedades y que a partir de ese momento pueda ser designado como reloj. En palabras de Culioli: "El lenguaje es un modo notablemente económico de remitir, y por medio de la gramática también, a tipos de situaciones, de tal suerte que uno pueda referir a situaciones particulares"[4].

 

16 En efecto, este pasaje de lo particular a lo general y de lo general a lo externo es absolutamente necesario puesto que si el lenguaje permitiera solamente realizar abstracciones, nunca se podrían efectuar señalamientos particularizados y, a la inversa, si solo se señalaran situaciones que estuvieran entre ellas en relación de discontinuidad y de heterogeneidad absoluta, no se podría sostener ningún discurso. La manera de entender la operación de referencia, entonces, supone fundamentalmente una concepción relacionante, por cuanto permite hablar de algo a partir de la vinculación entre diferentes tipos de representaciones.

 

 

2.3. El sentido


17 La recepción de un enunciado no es de ningún modo entendida como un acto simple y mecánico de "decodificación", a partir del cual el otro procesa la información transmitida por el interlocutor de modo tal que pueda "recuperar" el contenido exacto que se quiso transmitir en la instancia de producción. Por el contrario, a partir de una serie de indicios o de marcadores presentes en el enunciado, el destinatario interpreta lo dicho y efectúa un trabajo de correspondencia, que no es necesariamente una recuperación simétrica respecto de las representaciones mentales del enunciador. De este modo, la producción de sentido vehiculizada a través de un enunciado no supone una "transmisión" de contenidos, sino la posibilidad de desencadenar en el otro una representación. Eneste sentido, todainterpretación introduce necesariamente ciertos elementos en el discurso, tales como la aclaración, mediante los cuales es posible dar cuenta de cómo una actividad subjetiva como es la enunciación puede ser pensada como una actividad intersubjetiva.

 

 

2.3.1. El acuerdo y el ajuste intersubjetivo


18 En todo intercambio verbal se producen operaciones de referencia, pero siempre manteniendo un cierto margen de vaguedad, de modo tal que el interlocutor pueda aceptar o bien cuestionar esos señalamientos de diversas formas. En el primer caso, Culioli sostiene que las designaciones son estables porque existe un acuerdo intersubjetivo sobre el hecho de estar bien fundadas o de ser apropiadas. La estabilidad se produce, entonces, en los casos en que, frente a un cúmulo de ocurrencias de una noción, es posible efectuar una selección entre una, varias o todas, de la/s ocurrencia/s que valida/n una relación, al tiempo que se descarta el resto. La estabilización puede actuar en cada uno de los elementos constitutivos del enunciado mediante una operación fundamental ligada al dominio nocional, vinculado a su vez a un sistema de referencia. Así, toda estabilización supone la existencia de puntos de referencia absolutos, relativamente resguardados de "la precariedad" y "los accidentes", que funcionan como centro organizador de las representaciones.

 

19 Pero constantemente se produce un ajuste de las representaciones en la medida en que los sujetos no están de acuerdo en todo en cualquier circunstancia. De hecho, los intercambios verbales funcionan a partir de un tanteo o juego de regulaciones o ajustes permanentes y en esta realidad se basa Culioli para demostrar que el lenguaje es un sistema que posee a la vez propiedades de rigidez y estabilidad como de plasticidad y de labilidad, de articulación. Esto permite, al mismo tiempo, que a partir de la "estabilidad transindividual", acordada siempre en el propio intercambio, exista la comunicación y la coherencia en la interacción, y que por medio de esa "ajustabilidad intersubjetiva", no quedemos encerrados en un universo rígidamente normalizado, conformado por información clara y que sería simplemente enunciada a un receptor que la decodificaría y emitiría a su vez un mensaje claro. El lenguaje, entonces, es un sistema "robusto", está hecho para soportar los errores, los ajustes y los fallos y es por esto un fenómeno complejo y abierto, cuya lógica no puede ser explicada en términos mecanicistas. Por contener factores heterogéneos y configuraciones con efectos impredecibles en algunos casos, Culioli considera necesario postular que en el centro de la actividad del lenguaje existe el ajuste y esto supone tomar a los objetos en relaciones dinámicas.

 

 

3. Conclusiones

20 Los conceptos que se expusieron constituyen solo una parte de los temas que se abordan en el libro. Las operaciones articuladas con la elaboración de un dominio nocional y las que se conectan con la puesta en forma de la noción y la consecuente posibilidad de referir están ligadas a todo un conjunto diferente de vínculos relacionantes. Como ejemplo pueden mencionarse, entre otras, las operaciones enunciativas, efectuadas en el momento en que una enunciación toma a cargo un enunciado al que se le imprimen marcas de tiempo, de aspecto, de modalidad y de determinantes del sustantivo.

 

21 La posibilidad de reflexionar acerca de la estabilidad y el ajuste de las representaciones como hechos en permanente construcción por parte de los sujetos puede decirse que es, desde un punto de vista personal, uno de los aspectos más valiosos de la teoría de Culioli. La vuelve absolutamente apta para analizar cualquier clase de discurso social, desde una conversación informal hasta una teoría o una discusión del ámbito científico-académico. Efectivamente, con respecto a este último punto, tal como son concebidas las explicaciones teóricas en la actualidad, no es posible pensar en los objetos de conocimiento como entidades claramente delimitadas que darían cuenta de aspectos o porciones de la realidad investigada de manera única e incuestionable. Por el contrario, se trata de objetos dinámicos, sometidos a permanente discusión y cuestionamiento y, en consecuencia, involucrados en un acto constante de construcción y reconstrucción.

 

22 Por otra parte, más allá de que la necesidad de acuerdo y desacuerdo entre las personas esté motivada por cuestiones de orden psicológico o sociológico, es importante tener en cuenta también la posibilidad que brinda la actividad del lenguaje para que esto pueda llevarse a cabo. La noción de frontera, tal como la concibe Culioli, es sumamente ilustrativa de la existencia de esta capacidad de construir representaciones que nos permitan, al mismo tiempo, compartir definiciones, valores o apreciaciones acerca de diferentes hechos así como cuestionar, modificar o precisar, entre otras posibles acciones, esos mismos consensos. Ligado a esto, de manera estrecha, las diferentes lenguas contienen un conjunto de marcadores que dan cuenta de esta actividad en la materialidad de los enunciados, tales como, entre muchísimos otros, "exactamente"o "por supuesto", para dar cuenta de la presencia de un acuerdo, como "yo no lo llamaría de esa forma", usados para manifestar disconformidad.

 

23 El libro, en definitiva, brinda los elementos teóricos esenciales para adentrarse en el pensamiento de Culioli acerca del lenguaje. Complementado por un prólogo escrito por Sophie Fisher y un postfacio por parte de Eliseo Verón, sin dejar de mencionar la excelente traducción de Lía Varela y la edición de Nicolás Bermúdez, el lector se encontrará constantemente acompañado por comentarios y explicaciones absolutamente pertinentes que dialogarán con su lectura para contribuir a la construcción de una elaboración personal.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

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[1] Se trata de otro tipo de operación, nominada (Clf) en el nivel teórico.
[2] Se está hablando de la operación denominada Cuantificación (transcripta Cnt en el nivel metalingüístico) que permite, en primer lugar, construir la existencia de una ocurrencia situada en un espacio-tiempo enunciativo creado por un sujeto enunciador en relación a un co-enunciador. Por otra parte, Cuantificación conlleva una cuantificabilización o fragmentación, en tanto partiendo de una noción - insecable por naturaleza - se genera una fragmentación a partir de una operación de individuación. De este modo, la representación así construida puede ser distinguida y situada en un espacio de referencia.
Para ahondar en las características de las operaciones Cuantificación (Cnt) y Cualificación (Clf) así como en las vinculaciones establecidas entre ambas, véanse especialmente los capítulos 3: "Estabilidad y deformabilidad en lingüística"; 4: "Estructuración de una noción y tipología léxica. A propósito de la distinción denso, discreto, compacto" y 7: "Maneras de calificar".
[3] Esta manera de entender la referencia, esto es, en tanto acto efectuado a partir de una mediación, es similar al modo en que la concibe Frege (1892). Efectivamente, para este último, el acto de referir se realiza a través del sentido (sinn) -concebido como el modo en que se presenta la referencia, vale decir, la manera de referir que posee una expresión- que un Nombre Propio expresa. Sin embargo, mientras que para Frege el sentido es entendido como una instancia externa a la mente de los sujetos, presente en el terreno de lo intersubjetivo, de naturaleza objetiva e inmutable (y así puede ser distinguido de la idea o imagen que se encuentra en la mente y por esta razón es completamente variable) para Culioli, el dominio nocional es pensado como una representación psicológica resultante de un acuerdo intersubjetivo y, en consecuencia, presenta la posibilidad de ser modificado en diferentes situaciones.
[4] Culioli, A. (2010) "Variaciones sobre la lingüística" en Escritos. Buenos Aires: Santiago Arcos. 62.

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Paula Roich es Licenciada en Letras (UBA) y Profesora en Enseñanza Media y Superior en Letras (UBA). Trabaja como docente de Semiología en el CBC (UBA) así como de la materia “Semántica y Pragmática” en la carrera de Letras (UBA), entre otras actividades pedagógicas. Se dedica también a la investigación de procesos de Lectura y Escritura en el nivel preuniversitario (CBC).

 

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