crítica de artes    
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El arte y lo cómico n° 3
abr.2005
semestral
Bibliográficas
Que es el humor?
Jonathan Pollock, (Paidós, 2003, Buenos Aires)
Claudia López Barros
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¿Qué es, o más bien qué era, el humor?

¿Qué es el humor? es una pregunta que definitivamente no hallará una respuesta en el libro de Jonathan Pollock, quien de hecho en uno de los apartados finales, "¿Es posible definir el humor?", asumirá que es un asunto que "queda pendiente" (Pág.110).

Editado por Paidós Diagonales en su primera versión en castellano, del 2003, ¿Qué es el humor? es un libro que rastrea de manera erudita los avatares del significado de la palabra humor a lo largo de la historia, anclando particularmente la atención en el uso que se ha hecho del lexema en la medicina, la filosofía, la literatura inglesa y el psicoanálisis.

A través de sus cuatro capítulos. ("La ciencia antigua del Humor", "El paso de los humores al humor en la escena Isabelina", "La elaboración del concepto de Humor a partir del siglo XVII" y "La negrura del humor") el libro deviene en una serie sucesiva de preguntas que ofician de subtítulos "¿Hay una relación entre las palabras humor y humorismo? ¿Por qué ríe tanto el melancólico? ¿El humorismo es un invento del espíritu moderno?, El humorista, ¿es un perro?, ¿Qué quería decir humour en la época Isabelina?, ¿Qué le hace falta al melancólico para llegar a ser un humorista?, ¿Es posible hablar de humorismos nacionales? ¿En qué difiere el humor de lo cómico? ¿Hay lugares o figuras retóricas específicas del humorismo? ¿Cómo se distingue el humor del ingenio?". La serie de preguntas es uno de los mayores atractivos de este texto, dado que algunas de ellas sólo alcanzan respuestas parciales y otras apelan a una cierta asociación libre por textos de la literatura, la filosofía y el psicoanálisis en las que aparece la palabra humor y en ejemplos que se esfuerzan por mostrar la relación del sentido de la palabra con su origen (el de fluido corporal).

Pasada esta advertencia, cierto es que el tema es sumamente complejo. Interesa destacar algunas de las principales elecciones temáticas del autor.

En el recorrido desarrollado por la investigación sostiene que la teoría de los humores de Hipócrates, con el curso de la enfermedad -primeros síntomas, crisis, conclusión feliz o fatal-, sirvió de base a comedias y tragedias en Grecia y en el teatro isabelino.

Por otra parte, Pollock recuerda que es en realidad el francés el único idioma en el que el étimo latino humor subsiste con dos lexemas diferentes. A los oídos de ingleses, españoles o italianos, humor es el término que se utiliza tanto en el sentido de fluido corporal como en el de humorismo. En esas lenguas existe, entonces, una forma única a la que le corresponden varios estratos de significación. En el estrato superior, según la definición igualmente indefinida de Émile Littré,

"una especie de alegría burlona y original" se atiene al campo semántico de la risa. El estrato intermedio inscribe el término humor en el renglón de las palabras, que indican un estado de ánimo o una disposición pasajera del espíritu. El estrato más profundamente sumergido sitúa los humores en el nivel de las cosas del cuerpo: la palabra sirve para designar todo flujo, "fluencia" o efluencia en el interior del cuerpo o a la salida del cuerpo, por oposición a las "figuras" u órganos, los cuales constituyen la otra vertiente de la fisiología antigua. En cuanto al francés, los azares de la diacronía sencillamente separaron la veta superficial de la roca."

En el paso que transita para llegar a la significación actual, Pollock recupera la relación del humor con el ingenio (wit). Evocando The Optick Glasse of Humors (El espejo de los humores) de Thomas Walkington (1607), enumera nueve formas de wit (ingenio, gracia) en función de la mezcla de los humores: la gracia del mono o del imitador; la gracia del que cree cantar cuando en realidad rebuzna como un asno; la gracia gestual; el ingenio socarrón

‘que se mofa de cualquiera y de cualquier modo, en cualquier momento y en cualquier lugar, pasando por alto las reglas de la civilidad’; la gracia enigmática; la gracia obscena; la gracia del plagiario; la gracia del que se ríe de sus propias bromas y se jacta de ellas en público; y, finalmente, el ingenio ‘burlón, rápido y ágil’ que caracteriza a quienes particularmente calificaremos de ‘ingeniosos’.

El contenido cómico de la noción de wit, así como la relación entre el tipo de ingenio y la complexión de los humores, ciertamente participan de la gestación del sentido moderno de la palabra humor, cuya primera testificación formal –si hemos de creer, nos invita Pollock, en el Oxford English Dictionary– data de 1682.

 

El sentido suspendido

La palabra humor, según señala el autor, consiguió dar un giro semántico radical por intermedio de la lengua y el teatro ingleses. En el habla isabelina, humour comienza a expresar un sentido distinto tanto de "fluido" como de "disposición de ánimo", pero corriendo el riesgo de perder toda significación.

Durante el tiempo en que los dos valores de mome se mantienen a distancia (mome es aquel que dice ridiculeces en el sentido de ‘idiota’ o de ‘simplón’; a la vez que es aquel que sabe extraer el sentido, que comprende y representa el sentido del ridículo), el humor continúa siendo un sufrimiento, suspendido entre las bromas ingeniosas del fool y la ironía mordaz del melancólico. El humorismo nace cuando el bufón siente la mordedura de la bilis negra o cuando el melancólico adquiere la disposición de un clown. (pág. 67).

El año 1600 es marcado por el autor como el momento en el que los dos sentidos de la palabra humor (entendido en un sentido fisiológico y en un sentido de ingenio) adquieren mayor indiferenciación.

En el último capítulo ("La negrura del humor") Pollock comienza diciendo: "A diferencia de la ironía y de la risa, el humor no es una categoría tradicional de la retórica; aún en nuestros días los manuales lo pasan calladamente por alto, a excepción del Diccionario de Poética y Retórica de Henri Morier". Llama la atención que ironía, risa y humor aparezcan como categorías que deberían entrar en un pie de igualdad en el campo de las figuras retóricas; por un lado, lo que resulta más evidente es que la risa está del lado de los efectos, de las consecuencias derivadas de un texto humorístico o bien, por qué no, de un texto irónico. Por otra parte, Pollock menciona que Morier, "adopta la posición contraria a la de los filósofos que, de Schlegel a Deleuze, opusieron siempre el humor a la ironía y prefiere asimilarlos. El humor sería ‘una ironía de conciliación’, ya sea de los contrarios, ya sea de orden moral". Dicho esto el autor no avanza demasiado en esta línea que estaría más cerca de abordar algunos de los sentidos actuales del humor.

Circunscribir los sentidos de la palabra humor y, en ese camino, diferenciarlo de lo cómico y el ingenio es una de las premisas explícitas del libro. Para tal aventura Pollock realiza una vuelta a la teoría de "los humores" de la Antigüedad clásica, y de ahí a la melancolía -en la línea de Klibansky, Panofsky y Saxl- como un modo de rastrear el origen del sentido/los sentidos del humor escapando de la superposición de sus significados modernos. Un eje conceptual que atraviesa el libro es el de la relación entre humor y melancolía como conceptos contrapuestos que se definen el uno al otro.

En el recorrido –histórico– que realiza Pollock en torno de la noción "humor" queda abierto el interrogante acerca de qué es el humor hoy. Frente a la expansión textual sobre los humores corporales y la teoría de Hipócrates, el tema del humor contemporáneo se resuelve en unas pocas referencias al humor en los surrealistas, y un par de escuetos ejemplos cinematográficos.

El texto se corta, se detiene al llegar al humor actual; viene buscando de manera exhaustiva los sentidos cambiantes de la palabra y de su función en diferentes momentos de la vida social: el derrotero de cómo pasa de ser el fluido corporal a las diferentes variables de sentidos ligados al ingenio; en este camino atraviesa y se instala en el campo de lo cómico, la relación estrecha con la melancolía, el modo en que, en definitiva, se pasa del humor a lo humorístico y la convivencia en el momento en el que el mismo vocablo designa ambos sentidos de manera indistinta (1600).

Parece ganar la escena una fascinación por esta teoría de los humores que es vista en relación con sus significados posteriores. Sin embargo es evidente la desazón por el uso y el sentido/los sentidos contemporáneos; el libro propone recuperar los valores (semánticos) perdidos como si los nuevos significados que actualmente porta el término humor no tuvieran importancia. Queda el dejo amargo de la implicación de una imposibilidad: la de asir significados de la contemporaneidad, que se suma a una cruzada por la recuperación del valor primero o hasta segundo del término que supuestamente se ha desvirtuado. Una pena, porque en la búsqueda de la virtud perdida, –aunque se aprenda sobre el humor de los médicos y de los filósofos y se pasee, con provecho, por buena parte de la literatura europea del siglo XVII y en particular por los escenarios de la Inglaterra Isabelina– se descartan, casi, los usos actuales, no por presentes menos relevantes que sus antepasados.

Autor/estop

Claudia López Barros nació en Boedo, Buenos Aires, en 1967. Doctoranda, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación Social (UBA) y cursó la Maestría en Análisis del Discurso de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Se desempeña actualmente en la cátedra de “Semiótica de los géneros contemporáneos” y ha dictado el Seminario “La investigación cualitativa: un abordaje de los fenómenos comunicacionales”, en la Carrera de Cs. de la Comunicación, en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Participa y ha trabajado en distintos proyectos de investigación UBACYT. Ha presentando ponencias y publicado artículos sobre el tema de la relación entre arte y medios masivos en revistas y libros editados por la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), la Academia Nacional de Historia, Eudeba, Asunto Impreso y La Crujía. lopezbar@gmail.com

 

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