crítica de artes    
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Objetos de la crítica n° 7
nov.2010
semestral
Secciones y artículos  [3. La contemporaneidad transversal de la crítica]
La crítica y los medios de Internet: in-definiciones. (Algunos problemas del dispositivo y del estatuto del discurso objeto en la web)

María Fernanda Cappa
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Abstract

La incorporación de la oferta de dispositivos y discursos ligados a Internet al sistema mediático implica modificaciones en las experiencias de producción y consumo de textos en general y de textos críticos en particular.La Web parece albergar al menos dos nuevos territorios para "la crítica": la crítica en Internet y la crítica de Internet.

Esta primera propuesta demanda una exploración operativa de los conceptos que articula. Es necesario, en primer lugar, identificar las particularidades de la intervención de Internet en la experiencia de consumo de medios. En segundo lugar, implica una explicitación de lo que puede ser considerado "crítica" lejos de un afán taxativo o prescriptivo sino sólo como aproximación a los fines de este trabajo.

Palabras clavetop

Sistema de Medios- Crítica- Discursividad web

Abstract en ingléstop

The critique and the Internet media: in-definitions. (Some problems about the dispositive and the status of the discourse-object at the web)

 

The addition of dispositives and discourses related to Internet to the media system implies modifications on the production and consume experiences for texts in general and critical texts in particular. The Web seems to incorporate at least two new territories for “the critique”: the critique in Internet and the critique  of Internet.

This initial proposition demands an operative exploration of the concepts. It is necessary, at firts, to identify the peculiarity of the intervention of Internet in media consume experiences. Secondly, it implies to explicit what can be considered “critique”, far from a prescriptive impulse, but only as an approximation to the objectives of this paper.


Palabras clave

Media System- Critique- Web discoursivity

Texto integraltop

Internet ¿y después?

 

1 Para definir a Internet se habla de tecnología, de soportes técnicos, de dispositivos, incluso de medios de comunicación. Todos los conceptos valen para intentar dar cuenta de un fenómeno social que pese a contar ya con una cierta historiasigue asociado con la novedad. (Se sigue llamando nuevas tecnologías a un conjunto de posibilidades de comunicación cuya base tecnológica está incorporada al uso social hace casi 20 años).

 

2 Vale recuperar una distinción esencial entre Internet y la Red o más precisamente la World Wide Web (www o la Web), que como señala Dominique Wolton es la acepción de Internet más conocida por el "gran público". Lejos de ser sinónimos, Internet es un sistema de interconexión descentralizada de redes a partir de un protocolo de intercambio denominado TCP/IP. La Web es sólo uno de los servicios posibles que brinda la conexión a Internet y es un sistema global de información que utiliza a Internet como soporte de transmisión (a partir de un protocolo de intercambio de hipertexto: http). Otros "servicios" disponibles por la conexión a Internet son el correo electrónico (a través de protocolos SMTP y POP), la transferencia de archivos (protocolo FTP), los boletines electrónicos (news o grupos de noticias), las conversaciones en línea (IRC y chats), la mensajería instantánea, la transmisión de archivos (P2P, P2M, Descarga Directa), etc.[1]

 

3 El lugar de incertidumbre en cualquier definición no parece estar del lado del desconocimiento sobre el funcionamiento de la tecnología sino más bien del modo en que esta tecnología es incorporada y apropiada (dentro del sistema de opciones disponibles) por la sociedad. La irrupción de un nuevo elemento del sistema des-organiza y eventualmente re-organiza la experiencia social de consumo mediático.

 

4 Así lo plantea Eliseo Verón:

 

"El momento inicial de la inserción de una tecnología de comunicación en la sociedad es un momento especial, el momento cero. La nueva tecnología es un nudo resplandeciente de potencialidades, un entrelazamiento de trazos imprecisos, que no forman todavía ninguna figura claramente identificable. En ese momento cero, la tecnología es una especie de superficie sin inscripciones, donde se mueven formas inciertas como en las planchas del test de Rorschart, superficie sobre la cual la sociedad proyecta sus fantasmas más secretos." (Verón 2001).

 

 

Medi@ciones y medi@tizaciones

 

5 La dificultad para ubicar a Internet en el sistema de medios de comunicación y en la serie histórica de prensa gráfica, cine, radio y televisión surge por el salto de escala que la oferta de Internet implica: no sólo aporta una multiplicidad de dispositivos propios sino que además puede albergar (siempre de modo complejo y conflictivo) a los medios masivos preexistentes.

 

"Podemos pensar alternativamente cómo el sistema de medios se ve alterado por la irrupción de una nueva tecnología (con su respectiva propuesta mediática, genérica y discursiva); el nuevo estatuto de los medios masivos en Internet (sus permanencias y cambios) y las características de un sistema de medios de Internet." (Loggia Bergero y Cappa 2007).
 
 

6 Habría que entender la valoración social de la introducción de Internet en las experiencias cotidianas de consumo mediático como resultado pleno del proceso de mediatización de la sociedad. Como afirma Verón: "La sociedad mediatizada emerge a medida que las prácticas institucionales de una sociedad mediática se transforman en profundidad porque existen los medios." (Verón: 2004). Internet implica de algún modo cierto crecimiento exponencial de la visibilidad de la experiencia de mediación y de mediatización, en tanto puede incluir o al menos aludir la experiencia de consumo de los medios anteriores (en un particular caso de autorreferencia/ heterorreferencia del sistema de medios como sistema social, ver Luhman 2007).

 

7 Dispositivos y aplicaciones (¿medios?) propios de Internet implican no sólo algún tipo de recuperación de los sistemas de géneros de los medios de comunicación preexistentes sino, principalmente, un modo nuevo de gestión del contacto que toma permanentemente la escena. La vehiculización, el registro, la visibilización, la espectacularización y la ritualización del contacto aparecen como rasgos constitutivos de las prácticas, consumos y apropiaciones de dispositivos como el weblog, el chat, o las redes sociales, claves en la experiencia actual con dispositivos web. Estar conectado deja de ser una metáfora de la distopía orwelliana para acentuar los recursos y discursos del estar en contacto.

 

8 Parece estar en la misma definición de estos dispositivos la noción de interactividad que caracteriza en forma conjunta al complejo entramado al que alude el paradigma de la web 2.0. Sin embargo, aunque una propuesta de gestión del contacto sea característica de todo dispositivo/medio de comunicación, es posible advertir en este tipo de dispositivos web una suerte de propuesta meta: una puesta en escena de la interactividad. Este efecto de sentido se sostiene por rasgos propios de la configuración retórica y la propuesta temática, pero muy especialmente por la propuesta del contrato enunciativo.

 

9 Uno de los dispositivos web con mayor relevancia en los últimos años ha sido el de los weblogs, como espacios de cruce de múltiples prácticas discursivas, ligadas a buena parte de la experiencia contemporánea. Los blogs como espacios de comunicación (sean personales o institucionales, privados o públicos) son un tipo especial de página web con una interfaz amigable para el usuario, que se organizan a través de la lógica de publicación de contenidos (de los más variados temas) de acuerdo con un orden cronológico, aprovechando la funcionalidad del hipertexto (Lawson 1998), los hipervínculos y enlaces, y permitiendo diversas formas de interactividad.

 

10 Resulta indiscutible la proliferación del formato. Sobre este dispositivo se han montado prácticas discursivas diversas. Es interesante recuperar el concepto de medio para pensar el modo en que los sistemas de géneros que se despliegan en los blogs implican diversos campos de desempeño semiótico, no sólo en cuanto a emplazamientos, sino al "área de intercambios sociales" que le es propia (Steimberg 1998: 62). Los blogs son generalmente de carácter público (aunque existen formas de hacerlos privados o semiprivados) y puede reconocerse un principio de organización en un sistema de géneros, si bien no es estable aún. Existen blogs ligados a campos de desempeño de información y entretenimiento (periodísticos, políticos, empresariales, educativos; literarios, humorísticos, personales), de ficción y no ficción. En todos los casos retoman prácticas preexistentes que sufren modificaciones propias de la transposición, no sólo por restricciones del dispositivo sino por los nuevos usos sociales que habilita.

 

           

Las viejas tramas de lo nuevo; las nuevas tramas de lo viejo

           

11 La aparición de Internet como entramado mediático de dispositivos técnicos permite, en primera instancia, la difusión de discursos en un nuevo soporte. Aquí es posible advertir el modo en que, tras la incorporación de una nueva tecnología, van asentándose las distintas prácticas sociales que configuran la especificidad discursiva del nuevo soporte.

 

12 Como en cada momento de irrupción de los medios masivos, los primeros discursos recuperan modelos de textos preexistentes o son, incluso, dadas las posibilidades del nuevo dispositivo, versiones de esos textos (aquí cabe señalar el caso de los diarios digitales o diarios on-line, como modo paradigmático de evolución de una oferta discursiva en Internet).[2]

 

13 La dificultad, en el caso de los medios de Internet, viene dada por la inestabilidad que aún caracteriza a la dimensión de las prácticas y a los incipientes sistemas de género que en ellos se asientan. No es posible sostener aún con propiedad, a partir de la clasificación social vigente, si un blog es un medio o un género, o, al interior de un blog, a qué género pertenece un determinado post. Por supuesto, las clasificaciones vigentes para otros discursos mediáticos son parámetros útiles para cualquier afán organizador.

 

14 Para el caso específico de "la crítica", es posible encontrar en Internet versiones digitales de discursos críticos de otros integrantes del sistema mediático (artículos de diarios y revistas, paratextos y discursos acompañantes), que reproducen sus versiones previas y reenvían a su soporte "papel"[3] (El sitio de El amante, elamante.com, por ejemplo) y otros que asumen plenamente la condición "interactiva" propia de los nuevos dispositivos mediáticos (como varios blogs que se proponen como espacios de crítica: hipercrítico.com o espectadores.wordpress.com, por ejemplo).

 

 

Para una crítica de "la crítica"

           

15 Se presenta aquí la necesidad operativa de señalar de qué hablamos cuándo hablamos de crítica. Dentro del compendio de "la crítica" hay que distinguir, al menos, los discursos críticos, la crítica como género y la crítica como institución: en tanto una cierta posición enunciativa. Es útil recuperar una primera distinción, propuesta por Gastón Cingolani:

 

"la crítica como institución (conjunto de operaciones a la que se remite para identificar series de prácticas, funcionamientos y sus regulaciones) y como textualidad (cómo género u otro conjunto textual más o menos identificable)" (Cingolani 2007: 1)

 

16 En los textos de "la crítica" es posible identificar ciertas propiedades discursivas y/o ciertos atributos metadiscursivos, simultánea o alternativamente. Como instancias de valoración "mediatizada e institucionalizada" muchas veces son identificados como tales por el dispositivo metadiscursivo, aún cuando la construcción textual no recurra a los dispositivos característicos o lo haga sólo como elementos incluidos y no como configuradores de la estructura general. Es decir, discursos que pueden ser identificados como críticas aunque no respondan cabalmente a los requerimientos del género. Aquí toman la escena los dispositivos de institucionalización ("la construcción de la voz del crítico, el marco legitimatorio de su valoración, recomendación, etc (…) también por los modos en que establece relaciones con los objetos de la crítica"(Cingolani 2007).

 

17 Habría una suerte de operación crítica (Verón 2004) que recorre una discursividad más amplia (con diferentes formas de referencialidad, intertextualidad o metatextualidad de textos y objetos culturales diversos). Plantea Cingolani:

 

"Volvamos a la crítica. En ella hay referencialidad. De hecho, ésta es condición de toda metadiscursividad. Ahora, la referencialidad "a simple vista" puede tomarse ya como metadiscursiva o ya como interdiscursiva (como retoma en reconocimiento). E inclusive, intentando una precisión mayor: la referencialidad es sólo interdiscursiva si se está en un mismo nivel de observación; es, además, metadiscursiva cuando el dispositivo de observación que implica cambio la escala de observación ordinaria y habitual" (Cingolani 2007: 6).

           

 

En el medio: la crítica mediática

 

18 Para el caso de textos, objetos culturales y/o fenómenos sociales vinculados con los medios masivos de comunicación es necesario distinguir, entonces, entre crítica mediática (en tanto crítica en medios/crítica de medios) y crítica de discursos mediáticos.

 

19 Aún atendiendo a las diversas formas posibles de crítica sobre la discursividad mediática, la complejidad en este caso se presenta para los particulares casos en que "la crítica" debe ocuparse de los medios como tales: tanto por su modo de funcionamiento como dispositivos (Traversa) cuanto por las condiciones específicas de mediación y mediatización que habilitan.

 

20 Vale la pena pensar en el modo de funcionamiento de un sistema de la crítica, con la particularidad de que "la crítica que se ocupa de los medios se hace desde el propio sistema mediático" (Cingolani 2007), alterando en un mismo movimiento los parámetros de las distinciones luhmanianas sistema/ entorno y autorreferencia/ heterorreferencia.

 

21 Se plantea así el problema de la crítica de medios en tanto dispositivo de observación de un observador de segundo orden ("El quehacer de los media ya no se verá solamente como consecuencia de operaciones, sino como secuencia de observaciones. O todavía con más exactitud: secuencia de operaciones que observan (…) Para el segundo entendimiento, el de lo que aparece como realidad en los medios, es necesario introducir un observador de segundo orden, un observador de los observadores." (Luhman 2007: 6)

 

22 El objetivo de este trabajo es, finalmente, mucho más humilde: explorar algunos emergentes de "la crítica" y su discursividad (con toda la amplitud que le hemos reconocido) en discursos y fenómenos mediáticos en Internet, como entramado mediático de dispositivos técnicos.

 

 

La crítica en Internet

 

23 En primer lugar vale la pena registrar, en el nivel de mayor generalidad, que el dispositivo técnico parece habilitar nuevas posibilidades para los discursos críticos ligadas a la multiplicación y la generalización (tanto para la multiplicación de los discursos críticos preexistentes como para el desarrollo de nuevas propuestas discursivas siguiendo su modelo de producción).

 

24 Esto implica, simultáneamente, la difusión de la discursividad crítica, la expansión de la institución crítica, pero muy especialmente la explotación de la operación crítica como recurso destacado de la discursividad de los dispositivos web en general y, como planteábamos al comienzo, del blog en particular.

 

25 Sin embargo, paralelamente el nuevo soporte incide en mayor dispersión y des-especificación de la crítica como institución (ligada al efecto web de nivelación y "democratización"). No sólo por la multiplicación de emisores sino por el cuestionamiento de la web 2.0 a la idea de voces autorizadas y su consecuente desacreditación. Hablamos a la vez de dos problemas: la constitución de la voz del crítico como palabra autorizada y la distinción de la crítica del habla valorativa cotidiana mediatizada (la diferencia constitutiva entre crítica y opinión).

 

26 Se produce una pérdida de especificidad del dispositivo crítico por la inestabilidad de los criterios de validación. En Internet conviven propuestas web de discursos e instituciones tradicionales de la crítica (el sitio de El amante, por ejemplo, aunque con un desarrollo muy acotado) con un conjunto indeterminado de discursos pseudocríticos como "mediatización del habla valorativa cotidiana" (Cingolani, 2007). Donde parece haber más crítica, en realidad hay un nuevo dispositivo para visibilizar los juicios de gusto y los reconocimientos cotidianos.

 

27 Se suma además el problema de la "construcción de la voz del crítico", con las particularidades de la propuesta enunciativa de los dispositivos web, donde el interjuego artículo/comentarios instaura una lógica dialógica constitutiva del contrato enunciativo del dispositivo. Es interesante pensar quiénes son los protagonistas de esta escena de contacto textual. De allí la importancia de trabajar con un concepto de enunciación como efecto textual, más que como registro de las huellas del sujeto (real, hablante, social) en el discurso. Podría resultar útil la noción de co-enunciador propuesta por Culioli para pensar el estatuto enunciativo de este tipo de propuesta constitutivamente textual, hipertextual e intertextual.

 

 

La crítica de Internet

 

28 A propósito de la problematización de la noción de arte en la era neobarroca, señalaban Steimberg y Traversa en Estilo de época y comunicación mediática:

 

"la emergencia de posiciones espectatoriales inéditas en la historia del arte, generadas por el cine, la radio, la TV., después las redes computarizadas" y "la interpenetración también inédita de procedimientos propios de un soporte en otro soporte ("transposición de procedimientos)" (Steimberg y Traversa 1997: 14-16)

 

29 Aquí surge con claridad la dificultad para organizar la oferta discursiva de los dispositivos web, la inestabilidad para reconstruir el sistema de géneros e incluso el sistema de medios propio de Internet. El grado de indeterminación propio de la discursividad en Internet crece en forma exponencial cuando el dispositivo crítico intenta ocuparse de los discursos que circulan en medios propios de Internet y más aún cuando el objeto es la crítica mediática de Internet como tecnología o como fenómeno social.

 

30 Un caso paradigmático es la "blogonovela", categoría con la que la crítica pudo organizar tentativamente un nuevo tipo de discursividad nacida en la web que logró trascender (o más bien no) la validación de imprenta de la literatura "industrial" (como plantea Oscar Traversa para el cine).

 

31 El término se utilizó para Más respeto que soy tu madre, de Hernán Casciari, pero también para Buena leche. Diarios de una joven (no tan) formal, de Lola Copacabana (seudónimo de Inés Gallo). Si bien el primero puede pensarse como una novela episódica narrada en primera persona, es difícil identificar al segundo con la misma estructura. La idea de la novela parece estar aludida por el formato de publicación más que por la configuración del texto.

 

32 Según parece, la imposición de esta clasificación para un fenómeno que en inglés se denomina blook (gracias a la afinidad fonética blog/ book), es en algunos casos absolutamente arbitraria, a falta de una nueva categoría ordenadora (el liblog, por usar un neologismo tan estúpido como cualquier otro).

 

33 El gesto de "la crítica" suele ser, para los discursos de la web, imponer alguna clasificación propia de los sistemas de géneros de otros soportes mediáticos. Así, la edición de materiales originalmente web publicados en soporte blog se efectúa a partir de un esquema de publicación que no puede hacerse cargo del conflicto   ficción/ no ficción constitutivo en el caso de la discursividad de los blogs personales. En la transposición, incluso los textos con vocación ensayística o con el formato de aguafuertes de la cotidianidad se asocian con la narrativa enunciativamente autobiográfica (con la marcada influencia del estilo de época en este tipo de narrativa ficcional).

 

34 Nuevamente, lo que toma la escena es el problema enunciativo de la importancia de la "figura de autor", tanto para los blogs personales como para el dispositivo crítico.[4]

 

 

El caso Ciega a Citas

 

35 Para pensar este problema, resulta interesante plantear algunas aristas de un caso: Ciega a citas, del blog a la TV (título favorito de la crítica para el fenómeno). Un blog personal con el modelo confesional firmado por LG, posteriormente publicado como libro, con autoría atribuida a Lucía González, que finalmente al momento de confirmar su adaptación televisiva, quien se identificó como su autora ¿real?, la guionista Carolina Aguirre, develó como una puesta en escena de una autobiografía apócrifa.[5]

 

Primer abordaje: la crónica

 

 "Ayer tendría que haber matado a mi madre y a mi hermana, pero en vez de apuñalarlas, me comí medio lemon pie y lloré", cuenta Lulú, una periodista argentina de treinta años." (La aldea blogal, Suplemento Las/12, Página/12 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-3801-2007-12-21.html)

 

36 La nota compra el efecto enunciativo de realismo y asume que el blog es el equivalente del diario íntimo de la "autora" como mujer empírica. Se incluye a la columna La aldea blogal, Las/12 como un exponente del dispositivo crítico: la serie de textos funciona como reconocimiento metadiscursivo de su referente (es un reconocimiento, en tanto simple lectura del blog, pero al mismo tiempo hay un lugar metadiscursivo representado por su construcción particular como observador, un lugar institucional desde el cual puede reconocerse como exponente de "la crítica". Es además, la versión web del diario papel, exponente simultáneamente de la crítica en la web.

 

37 En el momento inicial se advierte la dificultad de identificar con claridad el aparato descriptor que podría organizar la experiencia de observación del fenómeno y sus productos textuales derivados. La sorpresa, la fascinación, la falta de distancia sobre el objeto son características de este momento. La crítica implica una somera descripción en superficie: un texto sin historia y sin memoria. Se trata de un emergente de lo que Tassara llama, pensando la crítica cinematográfica, "crítica diegética", que "sólo percibe el film como un conflicto dramático ilustrado..." (Tassara 2001)

 

38 El "cuenta Lulú" del ejemplo instala además con fuerza la dificultad para rodear el problema enunciativo del blog confesional. No toma ni siquiera el reparo de convertir en sujeto de la oración a "el blog de Lulú": hay una especie de correspondencia directa entre el texto y la existencia de esta "periodista argentina de treinta años" de "carne y hueso". No queda claro aún el estatuto de los blogs en cuanto al pacto ficcional.

 

Segundo abordaje: la remisión a género

 

 "Cuando se habla de literatura para mujeres, no todo es chick lit. O tal vez al revés: en todo podemos encontrar un dejo de chick lit, precisamente porque los géneros van haciéndose impuros, porque las problemáticas se repiten y porque los escritores (y el mercado editorial) se nutren del escenario en el que viven. Además, si conocemos las pautas del chick lit, la lectora moderna y con recursos a la que apunta, su característica "entretenida", sabemos también que por otro lado el fenómeno de la literatura de, sobre y para mujeres se mezcla con la expresión en primera persona confesional que es marca de los tiempos. Ambas variables definen la proliferación de más títulos que nacieron como poscostumbristas, lúdicos o ensayísticos en un blog y se convirtieron en un libro: Quiero un novio, de Lorena Bassani; Ciega a citas, de Lucía González". (Las/12, Página/12 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-4554-2008-12-16.html)
 
 
 

39 La nota conjuga (nuevamente, como crítica en la web) un dispositivo de observación en otra escala, propio de la textualidad crítica, la intención analítica y no sólo valorativa y el lugar institucional antes referido. Sin embargo, el particular fenómeno de los blogs y su específica propuesta de género(s) queda subsumido en otro fenómeno: el de la llamada chick lit (una aproximación traidora en español podría ser literatura para minitas).

 

40 Aquí se ponen en juego distintas cuestiones: por un lado, la evidente inclusión de un fenómeno nuevo en una serie anterior más amplia como criterio de lectura; pero en segundo lugar se reduce el fenómeno a la "lectura", un mero caso de narración ficcional, un emergente de la "expresión de la primera persona confesional" como marca del estilo de época. Una vez más, la propuesta parece instalarse en la crítica diegética, en tanto no repara en la configuración específica del discurso ni en su particular propuesta enunciativa.

 

 "El yo que habla y se muestra incansablemente en la web suele ser triple: es al mismo tiempo autor, narrador y personaje. Pero además no deja de ser una ficción, ya que, a pesar de su contundente autoevidencia, el estatuto del yo siempre es frágil". (Sibilia 2008: 37).

 

Tercer abordaje: el espacio de la crítica mediática

 

 "Se escucha una primera persona vívida, ficción inspirada en la vida real; la bitácora que avanza a un post por hora necesita tener anclaje fuerte con el entorno, precisión en la observación. Cuando la no ficción del blog se incorpora a la tira aparecen pinturas geniales..."  ("El blog le hace un bien a la tele" en Hipercrítico.com http://hipercritico.com/content/view/2136/39/)
 

41 Estamos aquí ante un espacio de crítica específicamente web, aunque con la validación de autor en dispositivos críticos tradicionales. El problema mediático toma la escena por la transposición de la transposición; del blog al libro, del libro a la TV. La validez de la crítica mediática surge cuando el fenómeno trasciende la especificidad web. Heterorreferencia en la autorreferencia del sistema de medios.

 

42 Como en todos los casos parece perderse de vista un abordaje clave para comprender el fenómeno de esta palabra pública y privada en Internet: el efecto enunciativo de autor. Se suma cierto valor metafórico en el "se escucha una primera persona", pero sigue sin plantearse el problema fundamental del origen. La transposición de Ciega a citas al libro y finalmente a la TV le devuelve la oportunidad tranquilizadora de la remisión de género en el campo de la ficción. Todo el complejo dispositivo de ambivalencia ni ficción ni realidad posible en el blog personal queda obturado en las sucesivas transformaciones.

 

 

A modo de un comentario de blog o de una opinión que intenta volverse crítica

 

43 De estas escenas sobre el caso Ciega a Citas resulta no sólo imposible sino poco recomendable intentar extraer algúntipo de conclusión general sobre el funcionamiento de la crítica en y de Internet. Tienen, sin embargo, un valor: funcionan como una muestra de la incomodidad que recubre cualquier intento de sistematizar la descripción de un fenómeno y sus textos que no tienen aún un grado suficiente de sistematización.

 

44 Parece delinearse aquí el que quizá sea el principal problema: la metadiscursividad de la crítica intentando domar un discurso-objeto aún lábil, que se resiste a la clasificación. Esta dificultad se duplica en el caso de los blogs personales/ autobiográficos, que en muchos casos se construyen a partir de la puesta en escena de una metadiscursividad propia (cuyo objeto serían discursos y prácticas de una vida cotidiana extra-virtual), pero sobre todo por su opacidad enunciativa que anula las coordenadas clásicas de la crítica apoyada en la figura de autor.

 

45 Salvo que una transformación de las prácticas genere un cambio de paradigma en el uso de Internet ligado a la identificación (cada vez no sólo más posible sino incluso más probable por la influencia de dispositivos como los de las redes sociales) el yo virtual parece ser el punto ciego de la crítica de algunas formas de la discursividad en Internet.

Notas al pietop

[1] Resulta a estos efectos muy operativa la entrada al respecto de la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Internet, pese a lo discutible de la “fuente”. Para una cita de mayor valor "ins titucional", la red es caracterizada de modo similar en Wolton 2000: 100.
[2] Sobre la historia de las transformaciones de los diarios digitales se puede consultar los trabajos de Mariano Zelcer.
[3] Habría que pensar más detenidamente el caso de textos audiovisuales.
[4] Sobre la figura de autor en críticas literarias véase Cremonte 2007.
[5] Más sobre los blogs personales confesionales en Cappa 2008.

Bibliografíatop

Cingolani, G. (2007) “Crítica de medios: aproximaciones a la discursividad 'intra-mediatica'”, presentado en XII Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación. Escuela de Comunicación Social – Facultad de Ciencia Política y RRII - Rosario.
Cremonte, U. (2007) “Críticas mediáticas: la figura de autor”, presentado en XII Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación. Escuela de Comunicación Social – Facultad de Ciencia Política y RRII – Rosario.
Loggia Bergero, A.I. y Cappa, M.F. (2007) “Temporalidades de la discursividad en Internet” Asociación Argentina de Semiótica. II Congreso Internacional y VII Congreso Nacional: Temporalidades. Rosario, Universidad Nacional de Rosario.
Luhman, N. (2007) La realidad de los medios de masas. Barcelona: Anthropos [1era.ed. 1996]
Sibilia, P. (2008) La intimidad como espectáculo, Buenos Aires, Fondo de Cultura económica.
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-(2003) “Las dos direcciones de la enunciación transpositiva”, publicado en Figuraciones, número 1-2: “Memoria del arte / memoria de los medios”, Buenos Aires, Instituto Universitario Nacional del Arte y Editorial Asunto Impreso.
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Tassara, M. (2001) El Castillo de Borgonio. La producción de sentido en el cine. Buenos Aires: Atuel. Colección del Círculo Buenos Aires para el estudios de los lenguajes contemporáneos.
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-(2005) “La tapa de los semanarios como dispositivo: una discusión crítica”, en actas del VI Congreso de la Asociación Argentina de Semiótica.
Vanoli, H. (2008) “La superficie blog. Usos, géneros discursivos y sociabilidades ante la imaginarización de la palabra” en Urresti, Marcelo (editor) (2008) Ciberculturas Juveniles, Buenos Aires, La Crujía.
Verón, E. (2001) Espacios mentales. Efectos de agenda 2. Barcelona, Gedisa.
-(2004) Fragmentos de un tejido, Barcelona: Gedisa.
Wolton, Dominique (2000) Internet ¿y después?, Barcelona, Gedisa.

Autor/estop

María Fernanda Cappa es Licenciada y Profesora en Ciencias de la Comunicación (UBA) y maestranda en Análisis del discurso (UBA). Docente de Semiótica de los Géneros Contemporáneos (Facultad de Ciencias Sociales- UBA). Integrante de equipos de investigación en UBA y en IUNA.

mariafernandacappa@gmail.com

 

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